Las favoritas de los Goya 2026: preparación para la misa del sábado noche
Como si de un cartón de bingo perfecto, exacto, preciso y ganador se tratase, este año se refuerza la coincidencia –bastante lógica en términos de estadística por otra parte– donde los hechos y las predicciones hablan el mismo idioma. Los números no fallan y la intuición tampoco, y aunque de momento no podemos recurrir informativamente a la puesta en práctica de la providencia, todo apunta que los vaticinios de las casas de apuestas y de la crítica especializada no van a alejarse mucho de lo que suceda durante la noche de mañana, cuando tenga lugar la esperadísima 40ª edición de los Goya.
Los títulos de las propuestas favoritas, las que resuenan con fuerza, las que se escuchan en las tramoyas discursivas previas a la celebración de la gala, aquellas que han sido capaces de entusiasmar a los académicos y revolucionar también a gran parte del público, encajan con las mismas películas que más nominaciones han obtenido, excepto una, "La cena", cuyo caso resulta excepcionalmente paradójico.
Sorprendió inicialmente el abultado número de nominaciones obtenidas por parte de esta cinta de Manuel Gómez Pereira (ocho en total, de las cuáles una es la de mejor película y otra forma parte de la categoría de mejor actor protagonista para un exquisito Alberto San Juan en su papel de chef del Palace encargado de servir el menú de la victoria al mismísimo Franco) que rezuma naturaleza escénica teatral por los cuatro costados y opera como un intento constante de replicar el dinamismo de los ritmos de la dramaturgia. A pesar de que "La cena", comedia bienintencionada con toques lubitschianos cuyo buen guion huele bien desde los primeros minutos de metraje pero no puede evitar negar el grosor de su empaquetado comercial, consolida esa escucha atenta de los académicos, que valoraron la buena acogida en taquilla que ha tenido la cinta desde que se estrenó en salas y el entusiasmo mostrado por parte de un público al que la Guerra Civil le sigue interesando, por mucho que algunos piensen que nuestra industria siempre habla de lo mismo –y como si en tal caso, esto significara algo per se negativo–, no parece que ese reconocimiento otorgado en forma de candidaturas vaya a traducirse necesariamente en cúmulo de triunfos. O al menos, así lo precipitan sus competidoras.
Conversaciones infinitas
"Los domingos", el último trabajo de Alauda Ruiz de Azúa devenido en fenómeno sociocultural, se postula para sorpresa de nadie como la favorita indiscutible llamada a arrasar en esta edición. La ganadora de la última Concha de Oro en San Sebastián y triunfadora de los Feroz con cinco premios, parte con 13 nominaciones (sólo una por debajo de la película más nominada de la historia de los Goya: "Mar adentro", que obtuvo 14) y una suerte de velo invisible recubriendo su estructura promocional que parece destinado a auparla al reino de los cielos.
Si algo tiene inteligentemente definido esta historia protagonizada por una joven adolescente de 17 años (cuya actriz, Blanca Soroa rivaliza con la protagonista de "Sorda", Miriam Garlo en el apartado de mejor actriz revelación) que tras sentir una llamada interna gestada de manera progresiva en el colegio católico privado al que acude, comunica en casa el deseo de querer iniciar el periodo de discernimiento y convertirse en monja de clausura enfrentándose a la reacción pusilánime de su padre y a la oposición más radical y sensata de su tía (a quien da vida una extraordinaria Patricia López Arnaiz, que también compite en el apartado de mejor actriz protagonista), es y ha sido sin duda, su capacidad para generar debate.
Otro título que, aún estando lejos de amplificadas orquestaciones de coros divinos, escolanías atávicas o escalofriantes prioras ejerciendo de guías espirituales en el sombreado camino de la vocación, también se ha convertido en toda una sensación audiovisual estratosférica abrazando de manera simbólica la fe y la trascendencia y que suena en las quinielas, aunque con más discreción que la cinta de Alauda, es "Sirat". Si bien es cierto que la obra de Oliver Laxe –que parte con 11 nominaciones– ha ganado en musculatura y probabilidad tras sus dos extraordinarias nominaciones para los Oscar como mejor película internacional y mejor sonido y ha sido capaz de provocar durante estos meses auténticos seísmos conversacionales, sobreintelectualizados y muy intensos sobre el poder de la creación, la figura del artista y la visceralidad que resuena en su trabajo, no tiene pinta de que en las categorías más alejadas del terreno técnico, es decir aquel donde "Sirat" destaca incontestablemente (incluyendo mejor fotografía, mejor dirección de arte, mejor sonido, mejores efectos especiales o mejor música original), vaya a sonar su nombre.
Por otro lado, nos encontramos con el caso de "Maspalomas". La mera pronunciación del nombre de sus directores, José María Goenaga y Aitor Arregi, conocidos profesionalmente –junto a un tercero en discordia, Jon Garaño– como los Moriarti, ya opera casi de forma inmediata como síntoma garantizado de éxito en lo que a la recepción de cabezones de refiere (dan buena cuenta de ello cintas como "Handia" o "La trinchera infinita", y los 14 premios Goya o las 45 nominaciones que llevan acumuladas). Esta vez, la dupla vasca ha decidido abordar una realidad destinada a vivirse desde la vergüenza o en algunos casos directamente el silencio: la homosexualidad y el sexo en la tercera edad y la representación mediante la peripecia de su protagonista, Vicente (encarnado por José Ramón Soroiz, que tiene unas posibilidades si no totales, altísimas de hacerse con el Goya a mejor actor protagonista, si no se lo arrebata Manolo Solo por su también fabulosa interpretación en "Una quinta portuguesa" o Mario Casas por "Muy lejos"), de todos esos homosexuales mayores que a pesar de que se atrevieran a vivir con libertad pasados los años de opresión, odio y persecuciones sistemáticas ejercidas durante la dictadura franquista, regresan al ostracismo autoinfligido cuando entran en una residencia.
Como remate final a esta hoja de ruta de pronósticos y adivinaciones compartidas, no podemos ni debemos olvidarnos de "Sorda" y sus 7 nominaciones. La película con la que Eva Libertad -que suena como una de las favoritas para llevarse el Goya a mejor dirección novel- dibuja con ternura y pulso los contornos complejos y rugosos de una pareja de padres primerizos (interpretados por Miriam Garlo y Álvaro Cervantes) en la que ella no tiene capacidad auditiva y él es oyente, ha ido de la mano junto con "Los domingos", "Sirat" y "Maspalomas" en ese recorrido nutrido y nutritivo, poblado de diálogos generados y reflexiones propiciadas donde el cine español ha demostrado una vez más que los temas importan tanto como la forma.
Pros y contras
"Los domingos"
- Pros: la inteligencia y madurez con la que Alauda trata al espectador y el recibimiento casi unánime de la crítica
- Contras: es de suponer que a algunos académicos no le parezca bien su supuesta imparcialidad en el mensaje proyectado y el beneplácito recibido por parte de la Conferencia Episcopal
"Maspalomas"
- Pros: el tratamiento cuidado de un tema socialmente destinado a vivirse todavía en silencio y con vergüenza
- Contras: la arriesgada apuesta formal inicial del comienzo, donde puede llegar a parecer que asistimos a otra película totalmente distinta
"Sirat"
- Pros: la poderosa e incontestable inmersión sensorial de la cinta y su carrera internacional
- Contras: que su gran abstracción narrativa y la incomprensión generada en algunas parcelas pueda derivarla exclusivamente al terreno de los premios técnicos
"Sorda"
- Pros: la visibilidad otorgada a una realidad ajena para tantos y la honestidad íntima y hermosa utilizada para ello
- Contras: que el fervor despertado por "Los domingos" pueda opacar títulos como este
