Un español con más de 40 años como profesor en Japón analiza la actitud de sus personas: «Tienen una forma muy poco natural de hablar»
De los japoneses se suele destacar su disciplina, el respeto hacia las demás personas o su gran sentido del deber. Desde muy jóvenes tienen interiorizado la importancia del esfuerzo o la puntualidad, de modo que eso se refleja en su manera de comportarse en el aula y fuera de él, en la vida en general. Una mentalidad que genera un ambiente de estudio muy ordenado, aunque también motiva una cierta timidez a la hora de expresarse pública y abiertamente. Así, una persona que emigra a Japón se da cuenta enseguida del carácter de su gente. Una percepción que se capta más rápidamente en el caso de ser un profesor y tener delante cada día a numerosos estudiantes de un perfil muy similar. Unos clichés en relación al carácter de sus personas que ha podido comprobar de primera mano durante casi medio siglo un español que se fue a trabajar a Japón en el sector de la enseñanza. Su experiencia se la ha contado a un creador de contenido nipón, curioso por conocer el testimonio de este español sobre cómo ve a los japoneses. «Soy de España y vine aquí a trabajar hace 43 años», así se presenta este español ante el creador de contenido japonés Kaja Kyoto . De su testimonio queda claro que dar clase en Japón puede ser una experiencia tan enriquecedora como desafiante, al ser un contexto donde la comunicación no verbal, la paciencia y la empatía pueden ser tan importantes como las palabras. «Un poco tímidos», es la palabra que emplea para definir a los japoneses. «Mi primera clase fue terrible porque en España, después de unos minutos de clase, puedes ver por sus caras o sus gestos si les gusta la clase o no. Pero en Japón todos ponen la misma cara y, cuando terminé la clase no sabía si había ido bien o mal». Por sus palabras sobre la manera de ser que tienen en clase, no existen muchas sorpresas al respecto. «A los japoneses se les educa para trabajar en grupo. Siempre están pensando en lo que piensa el grupo. Por eso, hablar delante de otras personas no les resulta fácil. Quieren hablar perfectamente, sin cometer errores y leen las frases en su cabeza para ver si están bien y luego hablan. Es una forma muy poco natural de hablar». De este modo, parte de su labor fue orientada a que los estudiantes perdieran el miedo y la vergüenza en un contexto público. «Mi difícil tarea fue hacer que se sintieran cómodos comunicándose, aunque cometieran errores. Cometer errores es una manera de aprender», le reconocía al creador de contenido nipón este profesor ya jubilado.