Arantxa Sánchez Vicario, tras el revés judicial: “Confió en el amor de su vida”
- Una confianza absoluta que terminó en ruptura
- “No quiere hablar del tema”
- Un juicio que marcará el desenlace
La extenista Arantxa Sánchez Vicario atraviesa uno de los capítulos más duros de su vida. Tras ocho años de batalla judicial en Estados Unidos, un tribunal de Miami ha respaldado la versión de su exmarido, Josep Santacana, dejando a la deportista sin la fortuna que reclama.
La cifra en juego asciende a 30 millones de euros, un patrimonio que la catalana asegura haber generado durante su brillante carrera profesional en el tenis.
Una confianza absoluta que terminó en ruptura
Según personas cercanas a la exnúmero uno mundial, Arantxa delegó la gestión total de sus bienes en su entonces marido durante el matrimonio.
“Ella estaba enamorada y le dio poder absoluto”, explican desde su entorno.
“Confió en el amor de su vida”.
Fue tras la petición de divorcio cuando la extenista tomó conciencia de que el dinero ya no estaba bajo su control. Desde entonces, comenzó un largo proceso judicial para intentar recuperarlo.
“No quiere hablar del tema”
Fuentes próximas aseguran que Arantxa está viviendo esta situación con enorme discreción.
“Está muy hermética. No quiere hablar del tema”.
La extenista ha optado por el silencio mientras se acerca el juicio definitivo de su divorcio, previsto para los próximos meses. Este proceso pondrá fin a casi diez años de enfrentamientos legales entre la expareja.
Un juicio que marcará el desenlace
Aunque la resolución en Miami supone un duro revés, aún queda pendiente el juicio final del divorcio. Sin embargo, hasta el momento, Arantxa no ha conseguido demostrar ante la justicia estadounidense que el patrimonio en disputa era exclusivamente suyo.
El caso no solo afecta a su estabilidad financiera, sino también a la imagen pública de una de las grandes leyendas del tenis español, ganadora de múltiples títulos de Grand Slam y referente internacional durante décadas.
Lo que comenzó como una historia de amor terminó convirtiéndose en una batalla judicial millonaria. Y, por ahora, el marcador no juega a favor de Arantxa Sánchez Vicario.
