Errores que podrías estar cometiendo nada más levantarte
Las rutinas de mañanas influyen directamente al estado de la piel o el cabello. Como las horas de descanso de cada noche. El orden de los productos del cabello. O simplemente si miramos el móvil o no nada más despertarnos. Repetir pequeños gestos a lo largo de los días acaban perjudicando a la salud en términos de la belleza. Para identificar los errores que podríamos estar cometiendo nada más levantarnos hemos hablado con la dermatóloga María Garayar.
Solemos asociar cómo de bien está la piel o el cabello según los productos que utilizamos o los métodos para cuidarlo. Sin embargo, como decíamos, nuestros hábitos tienen mucho que decir sobre ello, porque tan solamente costumbres pueden tener consecuencias. Porque cuando nos despertamos es uno de los momentos más sensibles para la piel, donde está más deshidratada y ligeramente más inflamada. Y lo mismo con la melena, que ha sufrido de fricción durante varias horas.
Mirar el móvil al despertarnos
"Nada más empezar el día ya podemos estar cometiendo pequeños gestos que, mantenidos en el tiempo, afectan a nuestra piel, nuestro pelo y nuestra salud. Mirar el móvil nada más abrir los ojos sube el cortisol de forma brusca. El cortisol sostenido puede traducirse en brotes de acné o caída de pelo", comenta la experta.
Debemos tener en cuenta que todavía estamos en fase de descanso y al recibir luz azul directa hacia los ojos y la mente nos envía una alarma de que debemos espabilarnos. Esto influye en diferentes maneras a nuestra salud, pero sobre todo lo veremos en una mirada más cansada, los ojos demasiado hinchados y unas ojeras más marcadas.
Ducharnos o lavarnos el rostro con agua caliente
Como es común, sobre todo ocurre en las temporadas de otoño e invierno. Pero, ducharnos con agua caliente perjudica al cabello más de lo que nos pensamos. De la misma manera que lavarnos el rostro con agua caliente. Y es que la solución adecuada es con el punto tibio, como bien confirman los expertos.
"Ducharte con agua demasiado caliente altera la barrera cutánea, aumenta la pérdida de agua y favorece sequedad y picor. En el cabello, el agua caliente retira los lípidos que lo protegen y aumenta el frizz y las puntas abiertas". A la larga podríamos notar una sensación de tirantez, así como un enrojecimiento o una mayor sensibilidad. Asimismo, una pérdida del brillo o un debilitamiento en la fibra capilar, entre otras consecuencias.
Cepillarnos el cabello en mojado
Se trata de una costumbre que hacemos a menudo, pero que no deberíamos. Ni por la mañana ni en ningún momento del día. "Cepillarte el pelo en mojado y con prisa es otro clásico. El cabello mojado es más elástico y frágil, y si lo desenredamos con tirones aumentamos la rotura. Podemos tener esa sensación de el pelo no me crece", añade la dermatóloga.
La mejor manera de hacerlo sería secarlo con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón y utilizar un acondicionador para desenredarlo. Una vez hayamos eliminado la humedad y lo tengamos medianamente seco, podemos estilizarlo con un cepillo de púas anchas y, a continuación, utilizar el secador a unos 20 centímetros de distancia, aproximadamente.
No usar protección solar
"Y por último, no usar protector solar porque solo vas a la oficina. La radiación UVA atraviesa los cristales y es la principal responsable del fotoenvejecimiento y manchas", suma María Garayar. Y no solamente durante los días soleados, sino incluso con lluvias o niebla. De esta manera conseguiremos evitar el envejecimiento prematuro con la aparición de manchas, líneas de expresión o arrugas. E importante una grata cantidad tanto en rostro como en cuello y escote.
Como decíamos, no solamente debemos preocuparnos por los productos que utilizamos tanto en la rutina facial como capilar, sino también en los hábitos que hemos implantado en nuestras rutinas. Y corregir estos pequeños errores nos ayudarán a cuidar la barrera cutánea, mantener el cabello más fuerte y lucir un rostro menos cansado.
