Mutati: el equilibrio entre la figura y la ciudad
En latín, «mutatio, mutationis» significa cambio, alteración o intercambio. Bajo esta raíz común se articula Mutatio, el proyecto de Jaime Monge y Kaufman. Es la confluencia natural de dos lenguajes que, aunque distintos en apariencia, comparten una misma voluntad de síntesis. La sociedad esquematizada de Monge y el urbanismo geométrico de Kaufman establecen un diálogo preciso. La proporción, la estabilidad y la sencillez operan como estructuras de pensamiento. No hay exceso ni ruido: hay construcción.
El proyecto reúne 17 obras en las que conviven lienzo, madera con metacrilato, PVC e instalaciones escultóricas con elementos tridimensionales. Esta diversidad material no rompe la coherencia del conjunto; al contrario, refuerza la idea de intercambio que da título a la muestra. Pintura y relieve, plano y volumen, superficie y espacio se articulan desde un equilibrio medido. En este cruce, la mancha pictórica con relieve convive con la línea recta pura; la composición grupal dialoga con el detalle individual; la visión axonométrica se alterna con la perspectiva lineal. Son oposiciones que no se anulan, que se sostienen mutuamente.
La tensión entre lo orgánico y lo geométrico genera una lectura clara: la ciudad como organismo vivo y la figura humana como estructura. Las siluetas de Monge eliminan rasgos identificativos o personales. La identidad se diluye para convertirse en signo. Paralelamente, los espacios de Kaufman se presentan esquematizados, despojados de referencias concretas. Esta reducción formal activa un reconocimiento inmediato: cualquiera puede proyectarse en esas figuras y recorrer esos espacios. La abstracción funciona como mecanismo de inclusión.
Conexión humana
Obras como «Metrópolis», «Origo», «Codex» o «Platea» se plantean como mapas mentales. Cada composición propone un tránsito entre orden y caos, entre tránsito colectivo y experiencia individual. La ciudad aparece como laberinto reconocible: un entramado sin manual de instrucciones donde avanzamos diariamente. No conectan lugares concretos, Mutatio es una reflexión sobre la conexión humana que otorga sentido al espacio.
En esa circulación constante reside la mutación: el intercambio continuo entre individuo y entorno. El resultado es una propuesta minimalista de alto poder simbólico. La economía formal no reduce el contenido; lo concentra. Monge y Kaufman sintetizan lo complejo para hacerlo legible. En esa claridad radica la fuerza del proyecto: un equilibrio difícil entre conceptos contrarios que, al encontrarse, construyen solo.
