Un paciente okupa se niega a dejar el hospital tres semanas después de recibir el alta: “Más caro que un hotel de cinco estrellas”
La misión de los okupas está clara: vivir gratis y sin pagar un euro. Normalmente los objetivos son los centros sociales o las viviendas, lugar más adecuado para vivir. Los casos se repiten diariamente por toda España, siendo en muchos casos inverosímiles. Existen varios consejos para proteger las viviendas, especialmente las vacías, y para lograr el desalojo, algo muy complicado por la legislación vigente en nuestro país.
Lo que nadie espera es que se pueda llegar a producir una okupación en un hospital. Nadie entra ahí por la fuerza, pero un caso en Lugo tiene en vilo al Hospital Universitario Lucus Augusti, conocido como Hula, desde hace tres semanas. 'Espejo Público' revela el particular caso al que se enfrenta el Servicio Gallego de Salud y que por el momento no logra resolver pese al paso de los días.
De ingresado a okupa
"Es algo completamente excepcional", así definía el Servicio Gallego de Salud la situación que se está atravesando en el mencionado hospital. Un hombre sexagenario lleva 21 días viviendo en la planta de hospitalización pese a tener el alta médica firmado por los médicos. El hombre llegó por la descompensación de una enfermedad crónica, pero se niega a marcharse pese a estar todo solucionado. En ese momento dejó de recibir la visita médica diaria estipulada para todos los pacientes ingresados en los hospitales españoles porque se entiende que no la necesita en su estado.
Sin embargo, no solo está ocupando una cama que podría ser utilizada por un paciente que realmente la necesite, sino que se sigue aprovechando diariamente del sistema. El hombre recibe cada día su medicación necesaria para su enfermedad crónica y también, como si de un hotel se tratase, una pensión completa. Debería estar dado de alta, pero al estar ahí tiene que recibir desayuno, comida y cena del hospital como cualquier otro paciente.
No acepta ninguna solución
El hospital ha buscado todo tipo de soluciones amistosas para hacerle entender que dicha cama no le pertenece y que tiene que dejar este espacio libre, pero el paciente permanece firme. Se le llegó a ofrecer la posibilidad de gestionar una plaza en una residencia mediante Trabajo Social, pero tampoco estaba de acuerdo. Tiene una habitación para él solo y no parece dispuesto a renunciar a ella. Los problemas de convivencia en el hospital no son exagerados, pero supone un coste prácticamente inasumible. Ha dejado algunas escenas desagradables como cortarse las uñas en zonas comunes
La situación es límite y ha llevado al hospital a poner el caso en manos de la justicia. El centro quiere saber cómo debe proceder ante un caso pocas veces visto previamente, al menos durante tanto tiempo. Hay pacientes que se resisten a irse en un primer momento, pero ya son tres semanas. Manuel Martínez-Sellés, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, explicó la situación en el programa: "No podemos mantener un ingreso hospitalario cuando ya no es necesario. Ya no solo por el coste, sino porque imposibilitamos que un paciente que la necesita pueda acceder a ella".
El coste de una noche en el hospital
Manuel Martínez-Sellés desveló el precio que tiene para los hospitales cada ingresado y que muestra la gravedad de la situación: "Dormir en un hospital público es muy caro, el coste medio de estancia hospitalaria en un hospital público en España, está en unos 800 euros la noche". "Cuesta bastante más dormir en un hospital que en un hotel de cinco estrellas", añade con una comparación más que llamativa.
Desvela las posibles alternativas ante estas situaciones: "Desconozco el caso concreto, pero hay herramientas en los hospitales. Cuando un paciente tiene el alta clínica y no puede acceder a su domicilio por algún motivo, ahí hay trabajadores sociales, centros de larga estancia, hay otras alternativas, pero no tiene sentido ocupar una cama pensada para hospitalizaciones cortas de forma indefinida".
