Desde la amistad, un puente cultural
El artista visual Oswaldo Guayasamín quiso que la Casa —hoy también Museo— que lleva su nombre y que privilegia las relaciones culturales entre Cuba y Ecuador, fuera inaugurada el 8 de enero, día en que, como sabemos, la Caravana de la Libertad con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, llegó a La Habana. Y así sucedió, en 1993, casi en el mismo horario del hecho memorable.
Desde entonces, lo que pensaron los grandes amigos, Fidel y Oswaldo, se concretó en el mismo inmueble de la calle Obrapía, entre Oficios y Mercaderes, que hoy conocemos. Fue la casa del artista ecuatoriano durante sus frecuentes viajes a nuestro país, y que estuviera con cierto deterioro le pareció idóneo, pues le interesaba contribuir con su restauración.
El actual director de la institución cultural, Fabián Betancourt, asevera que hasta 1999 ese sitio fue casa y galería, no solo para exponer las obras de él como artista, sino también para darles promoción y visibilidad a otros, cubanos o latinoamericanos.
«Cuando fallece Guayasamín el 10 de marzo de 1999, se establece un museo de exposición permanente en la planta superior, donde encontramos propiedades de Guayasamín, obras de artesanía popular ecuatoriana y de otras naciones, así como arte precolombino, que le gustaba mucho coleccionar. La planta baja funge como galería transitoria, donde se exponen obras de artistas de diversas regiones del mundo».
—Han sido muchos los momentos memorables que, desde 1993, este sitio ha protagonizado. ¿Puede comentarnos sobre algunos?
—Pienso, por ejemplo, en el mismo día de la inauguración, en la cual estuvieron muchas personalidades, como Fidel, Armando Hart, entre otros. Después la Casa ha recibido a personas de elevada importancia, como, por ejemplo, el año pasado, la princesa Carolina de Mónaco.
«Ella viajó expresamente a Cuba con dos objetivos. El primero, acompañar al Ballet de Montecarlo, y el segundo, donar el retrato que le hizo Guayasamín en 1977 en Ecuador. Tenemos la obra en la Casa Museo, en exhibición permanente, en la segunda planta, y es un gran orgullo para nosotros.
«Quienes lo ven se sorprende, porque no imaginan que podamos tener ese retrato, original, en el lugar, entre tantas riquezas. Además, contamos con los retratos que realizó Guayasamín a Fidel—el primero se hizo el 6 de mayo de 1961—; La niña azul, que es una obra de gran importancia para la pintura artística latinoamericana; una gran colección de lienzografías firmadas por Guayasamín. En fin, múltiples cuadros que tienen un gran valor, y que con este retrato de la princesa Carolina de Mónaco crece».
—Actualmente, ¿cuáles exposiciones exhibe la institución?
—Nuestro espacio, que es el patio central de la casa, en la planta baja, permite recibir dos exposiciones transitorias indistintamente, aunque no tengan que ver una de la otra. En la galería cerrada en este momento está en exposición hasta inicios de marzo un artista cubano que, a pesar de su juventud, tiene mucho talento: Juan Manuel Velázquez Fernández.
«En los corredores del patio central, tenemos hasta la misma fecha la obra de una restauradora que se llama Carmen Montes. Ella hizo un estudio muy detallado cuando se realizó la restauración de entre 1987 y 1993 de toda la pintura mural presente en el inmueble.
«Y entonces se le dedicó una exposición, en la que se evidencian todos los estudios, una serie de bocetos y carteles que te permiten entender un poco sobre la pintura mural, sobre los colores, sobre cómo identificar los locales en los cuales estaba dividida la casa en su etapa colonial».
—¿Cuáles son las perspectivas para este año?
—Este 6 marzo a las tres de la tarde inauguraremos una muestra en homenaje a Guayasamín, por conmemorarse aniversario de su muerte, con otro artista joven, pero con mucho talento y una técnica realmente asombrosa. Cada dos meses renovamos las exhibiciones. Estamos coordinando una exposición con un artista de Islas Galápagos, un territorio ecuatoriano bien lejano, porque tiene mucho interés en hacerlo y nosotros estamos contentos por ello.
—Se mantiene la Casa Museo Oswaldo Guayasamín como un puente cultural entre Cuba y Ecuador…
—Sí. Nosotros tenemos una relación bien estrecha con la Embajada del Ecuador en Cuba. Ellos ven a la institución como su casa. Han colaborado con nosotros en múltiples proyectos, sobre todo vinculados a la historia ecuatoriana. Por ejemplo, el 24 de mayo es una fecha muy importante para porque ese día se conmemora la batalla de Pichincha, un hecho histórico definitorio para la independencia, no solo ecuatoriana, sino también latinoamericana en general.
«También el 12 de agosto, día de la independencia de Ecuador, ellos también realizan todos los años algún tipo de actividad conmemorativa. También acogemos conciertos, talleres, eventos de danza y de fotografía… Para los niños también tenemos los fines de semana talleres de apreciación del arte, de manualidades, de dibujo, de distintas manifestaciones».
La princesa Carolina de Mónaco donó a la Casa Museo Oswaldo Guayasamín en La Habana el retrato que el artista ecuatoriano le hiciera. Foto: Cortesía del director de la Casa Museo Oswaldo Guayasamín
