Un cañonazo de sol se proyectaba sobre las murallas de Olivenza , donde tres jóvenes desmonterados -alguno ya peinaba canas- caldearon aún más los tendidos. Nacía la temporada para toreros llamados a ocupar un lugar de privilegio, con Borja Jiménez como la figura del cartel , con plazas como Madrid, Sevilla y Bilbao ya conquistadas, aunque el olvido vuele más rápido que la memoria en el sistema taurino. Tuvo el de Espartinas el gesto de brindar a sus compañeros, David de Miranda y Marco Pérez, que deshojaron un trébol de puertas grandes. Un triunfo del futuro en el que merodeó el drama a última hora: Marco tuvo que ser trasladado a la enfermería tras quedar inmóvil en la arena. Qué...
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