Un cara a cara entre dos aspirantes a la presidencia siempre es un show entretenido. Aunque las butacas, por su disposición y por su hechura, invitaban más a repanchingarse que a discutirse,
Laporta y
Font lo hicieron bien, para contentar a sus parroquias respectivas. A estas alturas de la campaña y después de cinco años de mandato, cada socio ya sabe si votará por uno, por el otro o si se quedará en casa.
wf_cms.rss.read_more
]]>