Más de seis años después del inicio de la pandemia de Covid-19, en España hay más de dos millones de personas que siguen sufriendo algunos de sus efectos como fatiga, dolores, niebla mental, pérdida de memoria, insomnio, ansiedad, depresión y dolor neuropático. Tienen Covid persistente . Sin embargo, la mayoría (el 51,6 %) no está recibiendo un tratamiento médico específico y muchos, hasta un 41,5%, aseguran sufrir discriminación y presión por parte de la empresa. Son datos de una encuesta de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) que, en opinión del sindicato, muestran que los afectados por Covid persistente carecen de recursos sanitarios y la atención que merecen, y además se les presiona y discrimina en sus puestos de trabajo. Según sus datos, un 67 por ciento de los casos aseguran que la empresa no sabe actuar y que incluso en un 41,5% de los casos les discriminan o presionan. La encuestas fue respondida por más de 1.500 personas, en especial de los sectores de la sanidad, la educación y de las administraciones públicas. Los datos muestran que, a pesar de que los afectados pidieron mayoritariamente apoyo, no lo obtuvieron: un 69 ha solicitado ayuda psicológica pero solo la recibieron un 7,6 por ciento. Además, más del 60 por ciento de trabajadores con covid persistente cree haberse contagiado en el trabajo, pero a menos de la cuarta parte se le reconoce como origen laboral. «Esto supone una peor protección económica, menor responsabilidad de la empresa, dificultades para el reconocimiento de incapacidades y peor vigilancia de la salud», dice CSIF. El sindicato pide que se reconozca el covid persistente como enfermedad profesional o relacionada con el trabajo, crear un fondo de compensación para personas trabajadoras afectadas por exposición laboral, así como protocolos específicos de prevención y gestión y adaptación de los puestos de trabajo.