El Gobierno anunció este martes una ronda de contactos con los partidos políticos para pulsar sus impresiones sobre la guerra de Irán. Doce días después, el comodín de la interlocución con los grupos parlamentarios se concibe como una herramienta para ganar tiempo y llenar el vacío de propuestas de un Ejecutivo que no concreta todavía su plan de respuesta a la crisis derivada del conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, ni siquiera esta ronda de contactos ha revestido la entidad suficiente para capitalizar la agenda política. De inicio, porque no ha estado liderada por Pedro Sánchez, que ha delegado en su mano derecha, el ministro de Presidencia y Justicia, en calidad de sus atribuciones también de Relaciones con las Cortes,...
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