Figues albardaes: el dulce de Castellón que reaparece cada marzo
Figues albardaes: el dulce de Castellón que sólo aparece en marzo
Las figues albardaes son un dulce sencillo que combina dos elementos muy básicos: higos secos y una masa ligera frita similar a la de los buñuelos.
A simple vista pueden confundirse con otros dulces fritos típicos de la gastronomía mediterránea. Sin embargo, su interior marca la diferencia. El protagonista es el higo seco, que aporta una textura melosa y un sabor intenso que contrasta con el exterior crujiente.
El resultado es un bocado que mezcla dulzor natural, masa ligera y fritura rápida. Ese equilibrio explica por qué las figues albardaes han sobrevivido durante generaciones en la tradición culinaria local.
Un dulce nacido de la cocina de aprovechamiento
El origen de las figues albardaes está ligado a la cocina popular. Durante siglos, el higo seco fue un alimento fundamental en muchas zonas del Mediterráneo por su capacidad de conservación y su alto valor energético.
En épocas en las que el acceso al azúcar y a otros ingredientes era limitado, los higos secos ofrecían una base perfecta para preparar dulces. Bastaba con rebozarlos en una masa sencilla y freírlos para transformarlos en un postre especial.
Ese tipo de cocina de aprovechamiento dio lugar a muchas recetas tradicionales. En el caso de Castellón, las figues albardaes quedaron vinculadas con las fiestas de la Magdalena, convirtiéndose con el tiempo en uno de sus símbolos gastronómicos.
Cómo preparar figues albardaes paso a paso
La elaboración de las figues albardaes es relativamente simple, aunque requiere precisión para lograr el resultado adecuado.
El proceso comienza con la preparación de una masa similar a la de los buñuelos. Debe quedar fluida pero con cierta consistencia para que se adhiera bien al higo seco.
- Higos secos de buena calidad
- Harina
- Agua o leche
- Levadura
- Aceite para freír
- Azúcar opcional para espolvorear
Una vez preparada la masa, los higos se sumergen en ella hasta quedar completamente cubiertos. Después se fríen en abundante aceite caliente.
En pocos segundos, la masa se infla y adquiere un tono dorado muy característico. Es importante retirarlos en el momento justo para evitar que absorban demasiado aceite.
Tras la fritura, se dejan reposar sobre papel absorbente. Muchas familias añaden un ligero espolvoreado de azúcar antes de servir.
Otros dulces valencianos que sólo aparecen en marzo
Las figues albardaes no son el único ejemplo de receta ligada al calendario festivo en la Comunidad Valenciana. Marzo es un mes especialmente intenso desde el punto de vista gastronómico.
Mientras Castellón celebra la Magdalena, la ciudad de Valencia vive las Fallas. En ese contexto aparece otro dulce muy popular: los buñuelos de calabaza.
Durante esas semanas, las calles de Valencia se llenan de puestos ambulantes donde se preparan buñuelos recién hechos. La receta tradicional incluye pulpa de calabaza, harina, levadura y aceite para freír.
La masa fermentada se fríe hasta obtener piezas doradas y esponjosas que suelen servirse con azúcar o acompañadas de chocolate caliente.
La popularidad de estos dulces es tal que cada año se autorizan numerosos puestos de venta en la ciudad durante las fiestas falleras.
En ese mosaico gastronómico valenciano, las figues albardaes siguen ocupando un lugar muy especial. Su aparición breve, limitada a las fiestas de la Magdalena, convierte este dulce de Castellón en una tradición culinaria que sólo puede disfrutarse plenamente durante unos pocos días de marzo.
