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Ni histórico ni medieval: el convento de Vizcaya donde se rodó Los domingos tras ganar el Goya 2026

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El convento de Vizcaya donde se rodó Los domingos

La película Los domingos encontró una de sus localizaciones principales en el convento de Santa Clara de Gernika, un edificio histórico situado en pleno centro urbano de la localidad vizcaína. Este espacio se convirtió en uno de los escenarios más importantes del film, ya que allí se desarrollan varias de las escenas que reflejan el conflicto interior de la protagonista.

La elección del lugar no fue casual. La directora buscaba una atmósfera silenciosa, íntima y cargada de simbolismo que acompañara el viaje emocional del personaje principal. El convento ofrecía precisamente ese ambiente de recogimiento y contraste entre la vida cotidiana y la espiritualidad.

El edificio tiene una historia que se remonta a principios del siglo XVII. El convento actual se levantó en el año 1619 sobre un antiguo beaterio que ya existía en el siglo XV, lo que convierte el lugar en uno de los espacios religiosos con mayor continuidad histórica de Gernika.

Durante siglos, el convento estuvo ocupado por monjas clarisas que mantuvieron allí una vida de clausura. Antes de su llegada, el recinto había sido utilizado por una comunidad de Terciarias Regulares, también conocidas como Isabelinas. La presencia religiosa se mantuvo durante generaciones y llegó a formar parte del paisaje cotidiano del municipio.

Un edificio que sobrevivió al bombardeo de Gernika

El convento de Santa Clara no solo destaca por su valor religioso. También tiene una profunda relación con uno de los episodios más importantes de la historia del País Vasco: el bombardeo de Gernika de 1937 durante la Guerra Civil.

Según recuerdan distintas instituciones públicas, entre ellas el Gobierno Vasco, el edificio fue uno de los pocos que permanecieron en pie tras el ataque aéreo que devastó gran parte de la ciudad.

Ese hecho convirtió el convento en un espacio clave durante aquellos días. En su interior se guardaron documentos de gran valor histórico que lograron sobrevivir al bombardeo. Gracias a ello, parte del patrimonio documental vinculado a la historia institucional vasca pudo conservarse.

Con el paso del tiempo, el convento siguió siendo un lugar muy ligado a la vida de Gernika. Las religiosas mantuvieron varias tradiciones locales, algunas de ellas muy conocidas por los vecinos.

La tradición del chocolate en la Casa de Juntas

Una de las historias más curiosas relacionadas con el convento tiene que ver con la Casa de Juntas de Gernika. Durante más de dos siglos, las monjas elaboraban chocolate caliente que se servía en actos institucionales y reuniones celebradas en este histórico edificio.

La costumbre se convirtió en una tradición muy arraigada en la ciudad. Con el paso de los años, el gesto de las religiosas pasó a formar parte del imaginario local y todavía hoy se recuerda como una de las curiosidades históricas del convento.

El cierre del convento tras más de 600 años de presencia religiosa

A pesar de su larga trayectoria, la vida religiosa en el convento de Santa Clara llegó a su fin recientemente. En 2023 la comunidad de clarisas decidió abandonar el edificio después de siglos de presencia continuada en la localidad.

La decisión se tomó debido a la avanzada edad de las últimas ocho religiosas que residían allí. Todas superaban los ochenta años y presentaban distintos problemas de salud que hacían imposible mantener la vida conventual.

Tras el cierre, las monjas fueron trasladadas al monasterio de Santa Clara de Arnedo. Con ese traslado terminó una presencia religiosa que se prolongó durante aproximadamente seis siglos en Gernika.

La transformación cultural del edificio

Un año después del cierre, el edificio pasó a manos públicas. El Gobierno Vasco adquirió el convento, la iglesia y el terreno posterior con el objetivo de integrarlos en el Museo de la Paz de Gernika.

La operación permitió ampliar los usos culturales del complejo y abrir nuevas posibilidades para la conservación del patrimonio histórico de la ciudad. El antiguo convento comenzó así una nueva etapa vinculada a la memoria histórica y a la actividad cultural.

En ese contexto llegó el rodaje de Los domingos. La producción aprovechó los espacios del convento poco después de su cierre, lo que permitió filmar en un entorno auténtico y prácticamente intacto.

Una arquitectura que no es medieval

Aunque muchos espectadores podrían pensar que el convento conserva una estética medieval, lo cierto es que su aspecto actual responde a una reforma mucho más reciente.

En el año 1890 el edificio fue reconstruido siguiendo un estilo neogótico. Esa transformación arquitectónica dio al templo su imagen actual, caracterizada por elementos verticales, vidrieras de colores y una decoración religiosa marcada.

En el interior del templo se conserva un retablo dedicado a Santa Clara. Junto a él aparecen figuras de San Francisco de Asís, los Sagrados Corazones, Santa Casilda, San José, San Roque y San Clemente.

Las vidrieras filtran la luz natural que entra desde los muros altos del edificio, creando un ambiente muy particular que fue aprovechado en varias escenas de Los domingos. También se mantiene una cancela de madera que separa el coro del área de clausura.

Otro de los elementos destacados es el órgano del año 1910 que todavía se conserva en el coro. Este instrumento forma parte del patrimonio histórico del convento y contribuye a reforzar la atmósfera que caracteriza al edificio.

Hoy, el antiguo convento de Santa Clara se ha convertido en un lugar que mezcla historia, memoria y cultura. Su aparición en la película Los domingos ha despertado el interés de muchos visitantes que ahora descubren uno de los espacios más singulares de Gernika.















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