Los que amamos el Camino de Santiago siempre hemos escuchado que «el camino da más que lo que recibe». Parece una frase de esas escritas con rotulador en los hitos de piedra que uno se va encontrando por los verdes bosques gallegos con la dirección de la flecha amarilla y los kilómetros que restan a la Plaza del Obradoiro. El peregrino y el pregonero se encuentran ante la misma dicha: el trayecto desde el nombramiento hasta el atril te da más que lo que puedes ofrecerle. Todo comienza como un folio en blanco que es como calzarse los botines para comenzar a andar. Luego vienen las piedras, las cuestas, las dudas si vas en la dirección correcta o no. Durante...
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