Cada vez que se produce una crisis internacional, Europa se rasga las vestiduras y se conmina a aprender la lección y ser más autosuficiente para no tener que depender tanto de la energía o las materias primas de países o poco confiables o en lugares que son un avispero desde el punto de vista geopolítico. El problema es que las crisis se producen cada vez más a menudo y con menos tiempo para reaccionar sobre todo en una Europa tan reglamentada y con tantos socios que le cuesta trabajo avanzar y tomar decisiones. En apenas seis años, desde que en 2020 estalló la pandemia del Covid que provocó un colapso mundial, estamos ya asistiendo a la tercera gran crisis que...
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