Santa Cruz: confrontar mucho, gobernar poco
«Nunca podrán someter a Santa Cruz», advirtió el entonces flamante gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, el 3 de mayo de 2021, marcando lo que iba a ser su gestión política: defensiva y con dosis de violencia discursiva frente a lo que consideraba su principal enemigo: el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS).
Al pasar cinco años al frente de la Gobernación de Santa Cruz, instancia político-administrativa que tiene su Estatuto Autonómico Departamental, aprobado en referéndum y constitucionalizado por el TCP, es oportuna la evaluación crítica, seria y responsable de lo que fue su gestión accidentada desde los inicios, con dos hechos clave: su detención y traslado a Chonchocoro, y la ruptura con el vicegobernador Mario Aguilera, llegando ambos a acusarse de traidores y enemigos de Santa Cruz.
Esta ruptura generó varios efectos, como el bochorno del estadio departamental. Aisló al departamento en su proyección nacional, dividió a la clase política internamente y debilitó las estructuras dirigenciales cívicas, que son aliadas de uno u otro bando.
Análisis
Precisamente hemos recurrido a profesionales de alto nivel, lectores de la realidad y académicos que accedieron a compartir sus aportes evaluativos, que son necesarios cuando, a estas alturas del desarrollo de la democracia, hay que escuchar voces serenas y críticas, y no solo los cantos de sirena de quienes se la pasan adulando al jefecito para que no se enoje y los vuelva a tomar en cuenta en una próxima gestión, como la que estamos en proceso con las elecciones subnacionales del 22 de marzo, de cuyas urnas saldrán elegidos un nuevo gobernador, vicegobernador, asambleístas, alcaldes y concejales en el país.
¿Cuál es la evaluación política del desempeño del gobernador Camacho? Es la pregunta inicial para este análisis fundamentalmente político. Daniel Valverde, politólogo y docente de la UAGRM, precisa que fue «un liderazgo basado en la interpelación y polarización al nivel central, pero deja un enorme déficit en materia de gestión. La gobernación en términos institucionales retrocedió».
Estilo político
Emilio Rodas, exviceministro de Autonomía y analista político, no tiene reparos en apuntar: «Camacho hizo de la violencia política su marca personal desde su irrupción en política mediante la presidencia del Comité Cívico. Esa violencia se plasmó en la operación del golpe de Estado de octubre y noviembre de 2019 y, por tanto, fue aplicada en la gestión institucional desde la Gobernación, tanto en su relación con el Gobierno como con adversarios y aliados en la región. Antes de cumplir dos años de gestión lideró dos paros cívicos departamentales: un primer paro de más de 10 días para oponerse a la ley de investigación de fortunas, y el segundo paro de 36 días por el Censo de Población y Vivienda, lo cual refleja que su gestión como gobernador estuvo marcada por el uso sistemático de la violencia como característica».
Luis Andía, licenciado en Ciencias Políticas y agudo crítico de los hechos políticos, al ritmo de su música —el blues—, divide en tres tiempos la gestión en la Gobernación: antes de ser detenido, cuando con el entusiasmo de su llegada al poder y ante las profundas críticas a su gestión lo detienen, hecho que le dio un impulso a su popularidad, ya que desde Chonchocoro trató de mantenerse en el poder. Se estaba creando un mártir, como trataron de hacer creer sus seguidores. Andía añade que el tercer periodo es su retorno a Santa Cruz, observándolo con discursos más maduros y serios, tratando de mostrar el perfil de otro liderazgo. «No llegó a ser una referencia importante ni a cambiar su gestión; además, continuó la pelea interna con el vicegobernador».
Liderazgo político cruceño en crisis
¿Desde la Gobernación se avanzó, retrocedió o se estancó el liderazgo político de Santa Cruz? Esa fue la pregunta, y estas son las respuestas:
Valverde: «Retrocedió. La Gobernación es la institución más representativa en términos políticos y, ante el vacío de liderazgo y proyecto político por la implosión del MAS, Santa Cruz pudo avanzar bajo la perspectiva de un proyecto integrador y democrático con visión nacional. Lamentablemente, el pensamiento político está muy regionalizado y, sobre todo, personalizado».
Rodas: «Camacho es la materialización de la más nítida decadencia del liderazgo cruceño. No salió jamás del liderazgo cívico en lo discursivo, implicando un retroceso histórico en lo intelectual y en el conocimiento del Estado. Pese a —a diferencia de Rubén Costas— haberse atrevido a una candidatura nacional, su liderazgo y el liderazgo cruceño no han logrado consolidarse a nivel nacional. Hoy Santa Cruz vive su tiempo histórico más pobre en cuanto a liderazgos institucionales y políticos. La clase media intelectual se ha corrido a la vereda de la observación y el análisis, y el espacio político ha sido copado por la corporación empresarial, la cual no tiene niveles intelectuales respetables. No es un fenómeno solo de Santa Cruz, pero en Santa Cruz se agudiza y se vuelve crítico».
Antes, durante y después
Andía: «Después de Percy Fernández no hubo un líder político en Santa Cruz. Sí hubo un exgobernador que fue personaje importante en la historia política regional, pero le faltó un poco para tener el título de líder. Una de las razones probables fue su inicio tardío en la política, y otra que, en momentos clave y cruciales para su imagen política, no se animó a tomar decisiones más allá de las seguras para ella. Después de él no hubo liderazgo político, y no considero a Camacho un líder político, aunque tiene la oportunidad de llegar a serlo. No se avanzó en nada sobre el liderazgo regional y aún no tenemos un liderazgo regional».
De la crítica aguda de nuestros colaboradores damos paso a las propuestas y al análisis de lo que pueden hacer el gobernador y el vicegobernador para la gestión 2026-2031, asumiendo que Santa Cruz tiene grandes desafíos y que ya debe dejar de mirarse el ombligo y de ver fantasmas en cada esquina.
Los retos de la nueva Gobernación
La pregunta que lanzamos a los analistas va por esa línea: ¿Cuál debe ser el rol de la gestión política de la Gobernación en estos tiempos de cambios: un nuevo gobierno, nuevas medidas, nuevos actores y sin la presencia del MAS, que fue un actor importante?
«La Gobernación debe, antes que nada, ser espacio de planificación, articulación y gestión de las potencialidades productivas y dinámicas socioeconómicas del departamento. Su mirada es estructural y macro, y debe, desde esa perspectiva, impulsar grandes proyectos. Además, debe ser ente aglutinador, conocer la realidad diversa y compleja de la región y convertirla en fortaleza política. En este siglo XXI ya no corresponden las miradas y acciones para beneficiar a grupos determinados, sino al conjunto», precisa el politólogo Valverde.
Mientras tanto, Rodas identifica dos grandes espacios de retos y transformaciones para las nuevas autoridades departamentales. En lo institucional: recuperar el liderazgo regional y luego proyectarse a lo nacional, pero eso pasa por reordenar el catálogo competencial, identificar las diferentes leyes invasivas que han cercenado competencias y afectado el funcionamiento institucional, y revertir este proceso para recuperar vigor y dominio territorial por parte del gobierno departamental, además de modificar la actual relación fiscal en base a la reasignación de los dominios tributarios. «Todo eso se realizará sobre espacios físicos y vivos denominados territorio. En la nueva etapa se abordará este desafío: debemos reorganizar el territorio para hacerlo más funcional en base a la regionalización y, a su vez, que su espejo institucional se adapte a una nueva visión de gestión, planificación e integración territorial en base a las regiones».
Discurso único
En lo político: archivar el discurso único y la negación del diferente, para que «la nueva gobernación exprese también a estos otros morenos, y lo moreno estará obligado a sentarse a dialogar con las instituciones de la élite, sean públicas o corporativas empresariales. La realidad deberá imponerse y fluir por los canales institucionales o terminará explotando otra vez».
Luis Andía precisa que Santa Cruz debería ser la vanguardia institucional del desarrollo de las gobernaciones autónomas del país; tiene las condiciones para ello y debe constituirse en la guía, el foro y el ejemplo para otras gobernaciones. Pero lo más próximo que ha estado la Gobernación con Camacho ha sido estar a la vanguardia del debate contra el MAS, por lo que ahora, asumiendo sus potestades departamentales, debe ingresar a una fase de enfrentar desafíos principales en varios campos: políticos, institucionales, académicos, de investigación, económicos, entre otros.
«Se debe recuperar nuestras autonomías rumbo al federalismo, una conquista inconclusa de una generación valiente que nos deja la tarea de concluirla; así como modernizar nuestro modelo productivo cruceño, industrializando nuestras provincias», dijo Camacho en su discurso inaugural.
¿Habrá avanzado en ese gran reto o deseo que él mismo se impuso?
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