Carlos Queiroz luce todavía una piel fresca y tersa a sus
73 años, intacta como su ilusión, pero sus canas delatan lo mucho vivido y sufrido en el fútbol y su posado y su mirada la sabiduría de un inquilino que ha residido en los banquillos literalmente más de la mitad de su existencia, nada más y nada menos que más
46 años.Leer más
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