La FIFA vs. Bad Bunny o el perreo del español
Hace un par de días se desataba la polémica en el mundial de fútbol de este 2026 cuando varios futbolistas que dominaban el español, como Vinicius, Hakimi o De Jong, se veían obligados a responder únicamente en inglés en las ruedas de prensa. Los periodistas hispanohablantes tampoco podían formular las preguntas en su idioma natal y debían adaptarse al inglés. Esto por supuesto, generó una enorme polémica, pues más de 500 millones de personas tienen el español como lengua nativa y uno de los tres organizadores del Mundial es México. Además, el español es idioma cooficial de la FIFA desde el año 1954. En un momento en que el español domina ampliamente la escena musical gracias a la reivindicación de artistas como Bad Bunny ante la política lingüística estadounidense, la FIFA ha seguido como suele: arrinconando nuestro idiona sin recato.
La FIFA ha rectificado y, a partir de ahora, permitirá que jugadores, entrenadores y periodistas utilicen el español con total libertad en las comparecencias del Mundial de 2026, incluso cuando no esté involucrada ninguna selección hispanohablante. El organismo que preside Gianni Infantino habría reaccionado incorporando intérpretes de español en las ruedas de prensa y habilitando traducciones al castellano en las plataformas y herramientas que utiliza la prensa.
Pese a lo llamativo de este último caso, en general, la FIFA no es el organismo que más apoye al español en sus eventos, sino que lo sitúa claramente a un lado frente al inglés, una dinámica que se lleva observando durante años; la preponderancia del idioma anglosajón frente a cualquier otro en el ámbito del deporte. Y es que aunque la FIFA reconoce muchos idiomas de trabajo como oficiales, ha tendido cada vez más una preponderancia absoluta del inglés, desplazando tanto al español como al francés.
Por ejemplo, en relación con los árbitros, el inglés se impuso como lengua común sin discusión. Reuniones técnicas, instrucciones y comunicaciones entre árbitros de diferentes países se hacen en inglés. La FIFA exige nivel de inglés para ascender en categorías internacionales, lo que actúa como una barrera invisible para muchos árbitros hispanohablantes. En la práctica, esto favorece a quienes tienen el inglés como primera o segunda lengua y dejaba en desventaja a los que venían de países donde no se habla inglés de forma cotidiana.
En cuanto a la documentación y la formación, el patrón es similar. Aunque la FIFA reconoce varios idiomas oficiales, en la práctica muchos documentos técnicos, circulares y materiales de formación se producen primero en inglés o se utilizan en inglés como versión de referencia. Esto no implica que el español no exista dentro del sistema, pero sí que el acceso inmediato a la información técnica suele estar más optimizado para quienes trabajan en inglés. El propio marco lingüístico de la FIFA establece el inglés como idioma clave para correspondencia y comunicaciones internas, lo que relega al español a un papel naturalmente secundario.
De hecho, el funcionario europeo Jacob Kornbeck, publicaba ya en el 2015 su informe “A Linguistically Level Playing Field: English-Medium Sport Officiating Between Linguistic Imperialism and Cultural Appropriation” en el que criticaba la tendencia de varios organismos, incluida la FIFA, de priorizar de forma indirecta el inglés sobre cualquiera de los otros idiomas supuestamente oficiales y de que el deporte, de forma general, se estaba convirtiendo en una herramientas de anglización de los idiomas y una pérdida de identidad para los países.
Lo mismo es remarcado en la investigación del año 2020 “From National to Global Obsession: Football and Football English in the Superdiverse 21st Century” en el que se observa cómo esta tendencia ha ido impactando en todos los idiomas, siendo paulatinamente copados con expresiones y formas de hablar inglesas debido a esta preponderancia y a voluntad sincera de los periodistas de informar de la forma más correcta.
Si nos vamos al caso español, nos encontramos con el análisis de 2015 “Anglicismos en la prensa deportiva de principios del siglo XX y XXI: estudio contrastivo”. En este texto, publicado en España, se analiza cómo el lenguaje futbolístico de la prensa tiende cada vez más a llenarse de extranjerismos y anglicismos en detrimento de expresiones propias y tradicionales al imitar los periodistas el lenguaje oficial y técnico de estas instituciones que, como hemos dicho, priorizan el inglés.
Y es que en última instancia, el incidente del Mundial no constituye un caso aislado, sino la manifestación más visible de una tendencia general que lleva años, la progresiva hegemonía del inglés en el funcionamiento interno de la FIFA y del fútbol. Aunque la organización reconoce varios idiomas oficiales, en la práctica el inglés se ha consolidado como la lengua vehicular dominante en arbitraje, documentación, formación y comunicación.
Esta dinámica tiene efectos directos más allá de las conferencias de prensa. El lenguaje deportivo en español se está impregnando de anglicismos innecesarios que desplazan expresiones propias y tradicionales. La rectificación de la FIFA es un paso positivo, pero insuficiente si no viene acompañada de un cambio de fondo .El español con más de 500 millones de hablantes y un papel central en la historia del deporte, y más concretamente en el fútbol, merece un tratamiento equitativo, no meramente simbólico
