Detrás de las risas cotidianas, la complicidad y el tono humorístico que define a Juan y Medio en la pantalla, se esconde una filosofía de trabajo basada en la ética y el cuidado absoluto de las personas que acuden a su plató. En un panorama televisivo que a menudo premia el conflicto y la exposición de las miserias, el presentador defiende un modelo de televisión pública limpio y constructivo. «Yo creo mucho en el respeto y yo creo mucho en la elegancia de las personas que vienen a contar las cosas y no vienen a ajustar cuentas». Juan y Medio se muestra tajante a la hora de rechazar el uso del escándalo para inflar los índices de audiencia, asegurando que...
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