La fragata Canarias vuelve a casa tras dominar el Índico y el mar Rojo en la misión europea contra la piratería
La fragata Canarias ha regresado este lunes a la Base Naval de Rota tras completar un despliegue de casi cinco meses en el marco de la operación Atalanta de la Unión Europea.
La misión la ha llevado a navegar más de 27.000 millas náuticas por algunas de las zonas marítimas más sensibles del planeta, entre ellas el mar Rojo, el golfo de Adén y el océano Índico.
El buque, integrado en la 41 Escuadrilla de Escoltas, zarpó de Rota el pasado 3 de febrero y ha permanecido desplegado durante 140 días en una misión centrada en la seguridad marítima, la lucha contra la piratería y la protección de las rutas comerciales internacionales.
Una misión estratégica en el Índico y el mar Rojo
Durante su participación en Atalanta, la Canarias formó parte de la fuerza naval europea junto a la fragata italiana Emilio Bianchi, bajo el liderazgo de un almirante italiano.
La operación estuvo dirigida desde el Cuartel General Operacional situado en Rota, desde donde España ejerce el mando de la misión europea de forma ininterrumpida desde 2019.
Para afrontar el despliegue, la fragata embarcó capacidades adicionales a su dotación habitual: un equipo médico con capacidad quirúrgica, un Equipo Operativo de Seguridad de Infantería de Marina, una unidad de la Fuerza de Guerra Naval Especial y una unidad aérea con un helicóptero SH‑60B y un dron Scan Eagle.
La misión se desarrolló en un momento de máxima tensión internacional, con el deterioro de la seguridad en el mar Rojo y el incremento de amenazas contra el tráfico mercante.
La presencia naval europea ha reforzado la estabilidad regional y la protección de las rutas marítimas que conectan Europa con Asia y Oriente Medio.
Cooperación multinacional y continuidad española
A lo largo del despliegue, la Canarias llevó a cabo nueve patrullas antipiratería y realizó escalas en siete países, consolidando la presencia española en una región clave para la seguridad global.
Además, participó en ejercicios con unidades aliadas: la fragata italiana Emilio Bianchi, el destructor japonés Yuudachi y el buque logístico francés Jacques Chevallier, mejorando la interoperabilidad entre distintas armadas.
El pasado 5 de junio, durante una escala en Yibuti, la Canarias cedió el testigo a la fragata Numancia, que asumió la responsabilidad de continuar la participación española en la operación Atalanta.
Con este relevo, España mantiene una presencia naval permanente en la misión europea, una continuidad que se remonta al inicio de la operación en 2008.
