Un preso de 26 años y nacido en Gambia acabó en la madrugada de este lunes con sus dos compañeros de celda en el hospital psiquiátrico penitenciario de Sevilla, ubicado en las instalaciones de Sevilla 1 en Mairena del Alcor. Este suceso marca un punto de inflexión dentro de las cotas de peligrosidad que se están alcanzando en los centros penitenciarios de la provincia, al tiempo que revela las carencias del hospital, donde hay 160 internos para una capacidad operativa inferior, esto es, 120 plazas. En la madrugada de este lunes, durante una de las primeras rondas nocturnas en el módulo residencial número tres del hospital psiquiátrico penitenciario, un funcionario localizó una escena de extrema gravedad . Un interno, de 26 años y nacido en Gambia, estaba sentado en su cama con aparente normalidad, nada hacía presagiar lo que le rodeaba. Sus dos compañeros de celda, de 26 y 54 años de edad y nacionalidad española, habían muerto presuntamente a manos del primero. Mientras el sistema penitenciario establece que en un centro penitenciario ordinario las celdas sean individuales o a lo sumo para dos personas cuando haya planes de acompañamientos para evitar comportamientos suicidas, en los hospitales psiquiátricos, para rentabilizar el espacio y los medios terapéuticos, están de tres en tres . Tras dar aviso inmediato al resto del personal y a los servicios médicos, los funcionarios encontraron a una de las víctimas con gravísimas lesiones en la cabeza y a la otra asfixiada en la cama. Así lo confirmaba ayer por la mañana el subdelegado del Gobierno de España en Sevilla, Francisco Toscano, que apuntaba ambas cumplían una medida de seguridad en dicho establecimiento penitenciario. Hasta el centro se desplazaron efectivos de la Policía Científica y de la Policía Judicial, así como la autoridad judicial, personal forense, una unidad del 061, representantes de la Fiscalía y responsables de Instituciones Penitenciarias. Todos ellos participaron en las primeras diligencias de la investigación y en el levantamiento de los cadáveres. El presunto autor fue trasladado de inmediato al módulo de agudos, mientras se intentaban sin éxito las maniobras de reanimación sobre una de las víctimas. De la investigación del doble asesinato se ha hecho cargo el Grupo de Homicidios y la Policía Científica de la Policía Nacional. Aunque Toscano apunta que la investigación es «aún muy incipiente», se trabaja efectivamente con la hipótesis de que los homicidios se cometieron en un caso por estrangulamiento y en otro fruto de los golpes recibidos. Más allá de la gravedad de los hechos, que es innegable, y del impacto social que produce un escenario de tal violencia en el ámbito penitenciario, los sindicatos pusieron ayer el foco en la situación límite del hospital psiquiátrico. Así, por ejemplo, el sindicato Acaip-UGT considera que este doble homicidio vuelve a evidenciar las carencias que arrastra el sistema penitenciario español, especialmente en la atención a los internos con trastornos de salud mental. Actualmente España sólo cuenta con dos hospitales psiquiátricos, Sevilla y Alicante. En el caso del primero dispone de una capacidad operativa para 120 plazas , pero la realidad es que a día de hoy hay 160 internos . Esto, a juicio de esta organización sindical, «dificulta mucho el trabajo asistencial» que hay que realizar con esta tipología tan concreta de internos precisamente por la enfermedad psiquiátrica. Así, expone que son los puestos de auxiliares de enfermería y de celador los que más deficiencias presentan y son fundamentales para la atención especial que requieren estos internos, pero también hay déficit de terapeutas y de personal de tratamiento para realizar los programas necesarios. En este sentido, han señalado a este periódico que existe un déficit de profesionales de salud mental, especialmente del personal facultativo, es decir, los médicos. «Las plazas que salen no se cubren» . « Un hospital psiquiátrico no es una instalación más, sino que requiere de inversión en medios humanos y materiales para poder dispensar la atención necesaria. No se puede saber si este hecho podría haberse evitado, pero sí es constatable que sin la inversión necesaria y sin el personal suficiente en un centro crítico como hechos graves como este pueden producirse, por lo que es necesario poner todos los medios posible para minimizar estas posibilidades», denuncian desde Acaip. En este sentido añaden que casi u n 40 por ciento de la población reclusa en el territorio nacional en centros ordinarios presentan alguna patología mental derivada de adicciones o consumo excesivo, principalmente, pero sirve para hacerse una idea de la importancia de hacer frente a esta realidad con medios tanto en las cárceles como en los hospitales psiquiátricos, donde están los que no pueden cumplir sus condenas o medidas en una prisión. No obstante, CISF recordaba este lunes denunció hace un mes el hacinamiento de presos en el hospital psiquiátrico penitenciario de Sevilla, por ellos afirmaba que los «hechos podrían haberse evitado con una gestión responsable por parte de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias». En este sentido, condena el « abandono institucional en salud mental penitenciaria» y sostiene que «la actual red asistencial es manifiestamente insuficiente e insostenible», lo que colapsa los recursos y condena a los internos con patologías mentales a una atención deficitaria. Asimismo, la agrupación sindical demanda « un plan de formación específico y obligatorio para el personal que trabaja en salud mental penitenciaria» con el objetivo de prevenir «fallecimientos evitables por falta de voluntad política», como las dos muertes ocurridas este lunes a manos de uno de los presos de la cárcel de Sevilla I.