El verano da para todo. Mar y montaña. Cielo y tierra. Hay quienes buscan lo extraordinario ahí arriba, en forma de efímero eclipse, o allá abajo, en los eternos barcos hundidos. Para algunos, la arqueología subacuática y sus misteriosos pecios es una fascinación en sí misma. Yo, en cambio, tengo debilidad por un solo barco. Acumulo desde hace lustros toda publicación o noticia sobre este tema. Somos un grupo disperso pero incansable: los buscadores del barco de Noé . La última entrega ha llegado desde las laderas del Ararat, donde un equipo internacional vuelve a estudiar la misteriosa formación Durupinar en Turquía. Los investigadores hablan de anomalías detectadas mediante radar, diferencias químicas en el terreno y restos cerámicos en los...
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