Florence Pugh es una actriz mundialmente reconocida. Sus primeros papeles protagónicos en 'Lady Macbeth', 'Midsommar' y ' Mujercitas ' le catapultaron a la fama hace unos años y, desde entonces, no ha salido de la cartelera de estrenos. Ha liderado proyectos tan taquilleros como 'Viuda Negra' y otros títulos del universo de Marvel, 'Don't Worry Darling' y ' Dune: Parte Dos '. En apenas 10 años -ahora tiene 30 años - se ha ganado el cariño de la audiencia y la industria hasta colocar su nombre en el olimpo de Holywood. Este nivel de fama lleva a la gente a preguntarse por su vida sentimental, su infancia y sus gustos personales. Ahí es cuando muchos descubren que la británica vivió durante años en España. Florence nació en Oxford (Inglaterra) en 1996 en una familia corriente de la emblemática ciudad británica. Su relación con nuestro país comenzó a los 3 años, cuando le diagnosticaron un asma y los Pugh decidieron mudarse a Sotogrande (Cádiz) con la esperanza de que el ambiente cálido ayudara a respirar a la pequeña. Sotogrande es un pueblo costero en la provincia de Cádiz que queda a 45 minutos en coche de Gibraltar o Algeciras. Tiene cerca de 2.900 habitantes estables a lo largo del año y su población se multiplica hasta los 12.000 habitantes en la temporada de verano. Por eso en la entrevista que ha concedido a ' ELLE ' recientemente recuerda su infancia en España a través de los olores. «Recuerdo el jazmín , la madreselva, la sal del mar y el olor del puerto», declara. Unido al sentido del olfato, de niña también desarrolló el gusto: «También que, durante los inviernos, cuando enfermaba, mi madre me llevaba a Gibraltar y tomábamos zumo de naranja. Eran naranjas aún verdes y les echábamos azúcar». En otras ocasiones ha confesado a la prensa que aquellos años en Andalucía le hicieron enamorarse del jamón y otros olores y sabores del sur de nuestro país. En esta ocasión continúa: «Siempre estaba oliendo flores o intentando reconocer a los demás por su olor. Incluso sabía de quién era cada jersey al final de un día de colegio». Esa herramienta todavía le acompaña en sus jornadas de trabajo como actriz de alto nivel. «Ponerse perfume es un ritual personal y, además, está presente también en mi trabajo. Asigno a cada personaje que interpreto uno diferente», comenta. Volviendo a su paso por España, Florence permaneció en la costa gaditana desde los 3 hasta los 6 años . Generó recuerdos en los quiscos de Sotogrande y los puertos de toda la región. Pasó parte de su infancia en hospitales, hasta que se descubrió que sus problemas respiratorios se debían a una traqueomalacia y no un asma común, como se pensaba inicialmente. Su primer colegio de niña mayor estaba en Sotogrande. Allí descubrió que amaba los acentos, tanto el suyo como los de otros lugares del mundo, y que podía divertirse imitando otras formas de hablar. Actuando. Protagonizó una obra de teatro escolar de Navidad haciendo de la Virgen María en un Belén, pero decidió que su personaje tendría un acento de la zona de Yorkshire. Fue el inicio de su pasión por la actuación. «Cuando recuerdo esa época, me pone muy feliz haber tenido esa infancia , en la que todo el tiempo entraba y salía del agua, pedaleaba por todos los caminos, y me daban caramelos en el quiosco», compartió en unas declaraciones que recoge ' La Nación '. Después de unos años de aventura en el sur de España, los Pugh regresaron a Oxford y apoyaron la carrera cinematográfica de Florence, que debutó en pantalla a los 18 años en 'The Falling'.