Sánchez podrá ser investido en segunda vuelta con el apoyo de Podemos, PNV y minoritarios
El PSOE ha ganado las elecciones generales de este 28A, aunque su líder, Pedro Sánchez, tendrá que hacer múltiples equilibrios para poder gobernar sin tener que depender de las formaciones soberanistas catalanas. La mayoría que le han otorgado los electores es muy exigua – 123 escaños en el Congreso de los Diputados de un total de 350 – por lo que el líder socialista y actual presidente del Gobierno, que entra en funciones a partir de este lunes, queda a expensas de terceros para garantizarse una investidura en un Congreso de los Diputados tremendamente fragmentado.
El propio Pedro Sánchez reiteró de forma insistente en la recta final de la campaña que vencer en estas elecciones no se imitaba a ser la formación más votada: era necesario poder formar un Gobierno para lo que, previamente, debe ser investido como presidente
Y las “terceras” fuerzas políticas que podrían garantizarle una investidura son tremendamente dispares y muy atomizadas, aunque sobre todas destaca Podemos que, junto con su confluencia catalana de En Comú Podem han alcanzado 45 escaños, unos resultados pobres para quienes hace apenas tres años soñaban con el “sorpasso” a los socialistas al frente de la izquierda en España.
El PNV, una formación política que ha huido del procés catalán de forma expresa, podría ser otro aliado para dar apoyo a Sánchez con sus 6 escaños. A esas dos fuerzas sería necesario sumar los dos escaños de Coalición Canaria, formación que no solo ha logrado retener su único escaño que tuvo la pasada legislatura si no que lo ha doblado.
El líder socialista y actual presidente del Gobierno en funciones podría recabar sin dificultades el respaldo del único escaño de Compromís, a los que podría añadir los logrados por el partido Regionalista de Cantabria y el de Coalición por Melilla, cuyo escaño bailaba al final del escrutinio, en favor del PP. Un caso similar ocurría con un escaño en Navarra entre Bildu y el PSOE, que se decantaba a favor de la coalición abertzale.
En la sede de Ferraz se descartó durante todo el recuento de votos una alianza con Ciudadanos, partido que con 57 escaños, aparecía como una de las formaciones políticas vencedoras de la jornada electoral, a tan solo ocho escaños del PP, un partido con el que rivalizó incluso en los debates electorales por televisión.
En cualquier caso, desde que se conocieron los resultados del sondeo de las televisiones públicas realizado por la consultora GAD3 de Narciso Michavila, que anunciaba el triunfo socialista, el optimismo se fue trasformando en euforia. A partir de las nueve de la noche la calle Ferraz fue cortada al gráfico mientras se construía de forma acelerada una tribuna para la comparecencia del vencedor de la noche, Pedro Sánchez.
A partir de las diez de la noche la fiesta en la calle, abarrotada de militantes y simpatizantes, era total en medio de un mar de banderas y un gran vocerío de cánticos en favor del PSOE y, sobre todo, de Pedro Sánchez. El líder socialista llegó a la sede de Ferraz pasadas las ocho de la tarde. Allí le aguardaba su guardia de corps, José Luis Ábalos, secretario de Organización del partido y ministro de Fomento, y Adriana Lastra, vicesecretaria general y portavoz del grupo parlamentario socialista en la Cámara baja.
Fuentes del entorno del dirigente socialista dijeron a República que “el presidente Sánchez ha seguido con tranquilidad el recuento, confiado en que el PSOES obtendría un respaldo mayoritario d e la sociedad española”. “Evidentemente, la satisfacción es grande porque garantiza para el futuro unas políticas de justicia social para los españoles”, agregaron las fuentes. Sánchez estuvo acompañado por su mujer, Begoña Gómez, durante toda la tarde-noche.
La comparecencia de Pedro Sánchez ante su militancia, al filo de la medianoche, tras esperar infructuosamente a que lo hicieran los líderes del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, fue altamente reveladora, Sánchez, tras anunciar formalmente la victoria del PSOE en vaqueros, mangas de camisa y arremangado, dijo que “ha ganado el futuro y ha perdido el pasado”.
En ese momento los cientos de con centrados – casi 2.000 según algunas fuentes – gritaron de forma unánime: “Con Rivera, no; con Rivera, no”. Esa consigna fue seguida de otras, entre ellas la de “sí se puede, sí se puede”. Ambas, junto la de “no es no” que hizo famosa el propio Sánchez, fueron coreadas en repetidas ocasiones, a veces tapando el propio discurso del líder socialista. Sánchez fue despedido entre grandes vítores de lkos asistentes tras su parlamento de apenas cinco minutos.
El PSOE ha tenido que esperar 11 años, un mes y 19 días para volver a ser la formación política más votada por los españoles en unos comicios generales. El 9 de marzo de 2008 Zapatero, en la cresta de su prestigio político, rozó la mayoría absoluta con 169 escaños. Desde aquellas elecciones los socialistas fueron acumulando sucesivas derrotas – en 2011, 2015 y 2016 – con una disminución constante de escaños.
Y precisamente ha sido el perdedor de los dos últimos procesos electorales, Pedro Sánchez, quien ha logrado de nuevo situar al socialismo español en cabeza de la competición electoral. Eso sí, en los cuatro últimos años ha pasado por todo tipo de vicisitudes: ganó dos veces un proceso de primarias en el partido, fue defenestrado como líder por los barones y, finalmente, se convirtió en presidente del Gobierno gracias a una moción de censura el pasado mes de junio poniendo fin a seis años y medio de Gobierno de Mariano Rajoy.
Hace 11 años Zapatero tan solo tuvo que invertir 36 días para negociar con terceros los apoyos necesarios para garantizarse su investidura y formar Gobierno para afrontar su segunda legislatura en el poder; fue uno de los plazos más breves entre la fecha de unas elecciones y la investidura de un jefe del Ejecutivo.
En esta ocasión al actual líder socialista, sin duda, le costará más tiempo y esfuerzos que a su predecesor, a juzgar por la fragmentación parlamentaria que existe en la Cámara baja. Pero, de momento, como reflexionaba un veterano militante esta misma noche en la sede de Ferraz, “ Pedro Sánchez se ha ganado un lugar en la historia del partido; sencillamente ha recuperado el sabor de la victoria después de unos años muy duros de derrotas y de una crisis económica que hizo mella en las esencias del partido”.
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