No dirán mis lectores que no era bonito el sueño que expuse en la columna anterior. Imaginar a un alcalde con mayoría absoluta que tiende la mano a la oposición para formar parte del equipo de gobierno, buscando de entre todos los partidos a los concejales más válidos para mejor servir a quienes representan. Tal y como están las cosas en España eso es un sueño. Pero no me dirán que no es algo democrático e ilusionante. Confieso que esa columna me ha costado que me califiquen de utópico, ingenuo y algún que otro piropo. Galanterías que me han llegado de los más cercanos. No quiero imaginar lo que habrán dicho de mí algunos lectores. Y todos llevan razón. En...
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