Las marchas de
Kyle Walker, en enero rumbo al
Milan, y
Kevin de Bruyne, nuevo jugador del
Nápoles tras concluir su contrato con el
Manchester City, dejaron un vacío difícil de llenar en el equipo de
Pep Guardiola, que por primera vez en su carrera se puso en plan sargento en este sentido.
Seguir leyendo...