Pepa Romero ha sido la periodista encargada de entrevistar a Juan Carlos Unzué , ahora que se cumplen seis años desde que recibió el fatal diagnóstico: Esclerosis Lateral Amiotrófica . Cuando así se lo comunicaron a él y a su mujer no sabían de qué se trataba ni cuál era el pronóstico de la enfermedad. Tras conocer al detalle lo que estaba por venir llegó el golpe de realidad: «No fue fácil de asimilar». Empezó así un camino complejo, de la mano de María, su mujer, a la que ha querido reconocer el apoyo que ha mostrado desde el principio, y a sus tres hijos. Comunicárselo a ellos fue de lo más duro: «Ese día lloré y creo que no he llorado más desde entonces». Todo esto lo refiere con una sonrisa sincera y amable, en un cara a cara grabado para Sonsoles Ónega , emitido este lunes en 'Y Ahora Sonsoles' (Antena 3). Como siempre que tiene ocasión, ha dado una lección de aceptación y resiliencia, dejando claro que considera que su «vida ha sido plena». «Echando la vista atrás he comprobado que he sido valiente y atrevido, que cuando he tenido algo en mi cabeza y me ha rondado un par de días o un par de meses, siempre lo he intentado, me he tirado a la piscina», ha compartido con Pepa Romero . Sobre el momento que vive, afirma que ya no está «en la prórroga» y que su presente «es un extra»: «Esto son los penaltis ». Ha vuelto a alzar la voz en relación a la ley ELA y a lo que conlleva de coste económico y físico para poder sobrellevar el diagnóstico. Pide que las ayudas lleguen, que se implementen lo más rápido posible y en todas las comunidades al mismo tiempo. «Con esta enfermedad necesitas a cuatro personas que estén pendientes de ti y eso es muchísimo dinero, un dinero que la mayoría no tiene», ha apuntado. Sobre el futuro, ha demostrado que su despedida no quiere que sea triste: «He sido una persona feliz, lo he tenido fácil». También ha confesado que no le da miedo la muerte: «Van a intentar que el sufrimiento sea el menor posible. Será una muerte natural». Ha añadido que quiere que le «recuerden con una sonrisa» y que no tiene intención de «pedir la eutanasia . No quiero vivir con un respirador», ha terminado diciendo.