Tras la abdicación del último emperador austriaco, Carlos I, se perdió el rastro de las joyas de los Habsburgo , una preciada colección que se llevó consigo la emperatriz Zita de Borbón-Parma cuando huyó a Canadá de las tropas alemanas, en 1940. Entre las piezas destacaba ' El Florentino', un diamante amarillo del tamaño de una nuez de 137,2 quilates, considerado en la época el cuarto diamante más grande del mundo . Entre ellas figuraban también el arco de pecho de Sisí , la emperatriz Elisabeth, que dibuja los colores nacionales húngaros con rubíes, esmeraldas y diamantes, y un reloj de esmeraldas que la emperatriz María Teresa le regaló a su hija María Antonieta. El rastro de estos tesoros se...
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