Cuántos trucos de cocina que creías útiles son totalmente inútiles
El mito del chorrito de aceite en el agua de la pasta
Echar un poco de aceite al agua donde hierve la pasta es uno de esos hábitos que se han pasado de generación en generación… pero que, según Robayo, no sirve para nada. Peor aún: puede arruinar el resultado. “Echarle aceite no va a evitar que la pasta se pegue; lo único que logras es que luego la salsa no se quede bien pegada”, comenta el chef con ironía.
El secreto de una buena pasta no tiene nada que ver con el aceite: basta con usar bastante agua, una buena pizca de sal y moverla de vez en cuando mientras hierve. Cuando esté en su punto, mejor escurrirla y mezclarla directamente con la salsa, sin lavarla ni engrasarla después.
¿Por qué el aceite estropea la salsa?
Si echas aceite al agua, se forma una capa grasa que se pega a la pasta y hace de barrera. La salsa, en vez de fundirse con ella, simplemente resbala, y el plato pierde todo su encanto.
La forma correcta de cocer la pasta
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Usa una olla grande y suficiente agua.
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Añade sal al gusto.
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Por muy tentador que suene, olvídate del chorrito de aceite: no hace falta para nada.
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Dale un par de vueltas mientras se cocina; así evitarás que se apelmace.
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Cuando la tengas al dente, escúrrela y pásala directo a la salsa, sin perder tiempo.
Otros mitos de cocina que tampoco funcionan
Robayo también desmonta algunos “trucos de toda la vida” que en realidad no tienen ningún sentido o incluso pueden ser contraproducentes.
Dejar el hueso en el aguacate para que no se oxide
Eso de dejar el hueso en el aguacate para que no se ponga marrón es un mito. Solo protege la parte que tapa, nada más. Si quieres mantenerlo verde, cúbrelo con film pegado a la pulpa o échale una gotita de aceite.
Lavar el pollo crudo antes de cocinarlo
Otro clásico: lavar el pollo crudo antes de meterlo a la sartén. Error. Al lavar el pollo, las salpicaduras pueden esparcir bacterias por la encimera. Lo correcto, dice Robayo, es cocinarlo bien, hasta alcanzar una temperatura segura, sin necesidad de lavarlo antes.
En resumen: menos “trucos”, más técnica
Todo esto demuestra que muchos de los “trucos” que damos por buenos no son más que manías heredadas. En realidad, lo que de verdad marca la diferencia es lo básico: buenos productos, limpieza, temperatura justa y saber aliñar bien.
Siguiendo estas sencillas pautas, la pasta quedará en su punto y la salsa se mezclará como toca; el aguacate aguantará más sin oxidarse y el pollo se cocinará seguro y sabroso, sin sustos ni pasos de más.
Como resume Robayo: “Menos trucos, más técnica.”
