El
Palau Blaugrana registró la mejor entrada de la temporada con 7.294 espectadores, una cifra acorde con la importancia del partido y el interés que siempre despiertan las visitas del
Madrid pero el final de partido no resultó plácido. La afición, que estuvo al lado del equipo durante todo el partido, estalló al final tras la derrota (92-101) con protestas mayoritarias dirigidas sobre todo al palco y una pañolada que superó incluso la del día del
Zalgiris Kaunas.
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