Todos los gobiernos socialistas de este siglo, de Zapatero a Sánchez, han tenido el mismo director general de Tráfico, un ingeniero empeñado en reducir la siniestralidad por el procedimiento de reducir al máximo la velocidad y el número de coches, método desde luego mucho más barato que el de ampliar o renovar el viario y mantenerlo en buen estado. Pere Navarro Olivella pertenece al Ministerio del Interior, pero su voracidad persecutoria –perdón, quería decir recaudatoria– presta gran servicio al de Hacienda: 540 millones en 2024 por multas en carretera, teóricamente destinados a seguridad y prevención aunque el Tribunal de Cuentas haya expresado al respecto algunas reservas. Y ahora acaba de dictar –literalmente– otra providencia polémica. La ya célebre baliza v16,...
Ver Más