Добавить новость
smi24.net
World News in Spanish
Январь
2026
1 2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

De cuál Revolución hablamos

0

¿Es la nuestra una Revolución siempre joven? ¿Nos hemos quedado atados al pasado, o construimos un presente con las nuevas generaciones? ¿Nos impulsa la historia a ser consecuentes con nuestro tiempo?

Esta ha sido una Revolución erigida por los jóvenes y sostenida por ellos. Nadie duda de ello, porque fue la Generación del Centenario del Apóstol la que permitió que las ideas del Maestro no murieran en 1953, cuando la voluntad fidelista se esparció por las calles hasta la definitiva libertad.

Tras el triunfo revolucionario y la entrada de «los Barbudos» a La Habana, cada paso dado por esta nación ha sido con sus jóvenes y para ellos. No es casual que hoy, más de siete décadas después, jóvenes como el estudiante de Medicina Guillermo Alejandro Herrera Horta, afirmen que la Revolución Cubana encarna la esperanza y el anhelo de cambio que reside en las nuevas generaciones.

«A lo largo de la historia, los jóvenes han sido protagonistas de los movimientos sociales y políticos, impulsados por su energía, idealismo y deseos de justicia. La Revolución también se alimenta de nuevas ideas y perspectivas desafiantes. No se trata solo de un evento, sino de un proceso continuo, que se renueva con cada generación y mantiene viva la llama del cambio», expresó el aspirante a galeno.

«Hay una conexión permanente entre la juventud y nuestro proyecto social que es simbólica: los jóvenes son vistos como portadores de una continuación despojada de inmovilismos y falsas esperanzas, capaces de reinterpretar y revitalizar sus ideales en un mundo en constante transformación. Por eso decimos que es un proyecto perfectible y siempre joven, porque está intrínsecamente ligado a la energía y la visión de quienes perseguimos un futuro más justo y equitativo».

Otros tiempos

Dicen que las revoluciones son hijas de su tiempo, y que cada etapa difiere en las condiciones de desarrollo. No existe un contexto lineal en la construcción de un proyecto de justicia social como el nuestro, de ahí que reinventarse a diario sea el camino más complejo, el más duro y definitorio.

La Revolución de hoy no se puede concebir a imagen y semejanza de aquella que germinó en las décadas del 60, 70 u 80 del pasado siglo. Son otros los tiempos y las circunstancias, aunque las ideas y principios fundacionales siga ahí, sosteniéndonos como columna vertebral de la resistencia.

En ese sentido, el joven estudiante Kevin David Alcolea recuerda cómo las batallas de Fidel se fueron trasformando a medida que avanzaba la construcción socialista. «Luego de 1959, en primera instancia, vinieron etapas de defender las conquistas frente al imperialismo con la punta de las armas. Después le siguieron años de perfeccionar lo alcanzado, hasta llegar a otro tipo de batallas: las de ideas.

«Hoy es otro contexto, particularmente difícil, que nos exige como nueva generación de una Patria con tanta historia, estar en la primera línea. Si algo no ha variado en la Revolución es su carácter juvenil», aseveró.

Las verdades trascendentales requieren de constante actualización desde la exigencia, con la perspectiva de asumir el socialismo como proceso que supera siempre cada instante difícil, asegura la joven holguinera Caridad Maure: «Nuestro proyecto debemos renovarlo todos los días sin miedo, pero manteniendo los principios fundacionales, esos que nos permitirán seguir soñando sin perder el entusiasmo».

Lo sabe bien el profesor Víctor Manuel Ayón, delegado de circunscripción en Holguín, quien recuerda que los jóvenes han sido siempre potenciales agentes de cambio, tanto para sostener la Patria como en sentido contrario; por eso es preciso educarlos con sentido crítico y capacidad de comprensión global de cualquier fenómeno.

Que no se detenga la utopía

El deseo de no detener la utopía nos lleva a una interrogante medular: ¿qué cambios son los que requiere y demanda esta generación de jóvenes para la Cuba de hoy?

Mientras desde la dimensión contrarrevolucionaria se liman las garras para presenciar un posible desplome del «castillo de naipes», la realidad en este Archipiélago sigue hablando de deseos y aspiraciones para transformar desde la Revolución.

El propio Víctor Manuel refiere que si la juventud no estuviera comprometida, no hubiera sido capaz de asumir misiones muy decisivas para el país. «Basta hacer un ejercicio retrospectivo desde la COVID-19 hasta hoy para confirmar que, si nos hemos salvado, es también gracias al arrojo y disposición de las nuevas generaciones.

Así lo cree también Liban Espinosa: «Sólo hay que mirar a nuestro alrededor: son jóvenes quienes están al frente de los proyectos más dinámicos, en las universidades, en la innovación tecnológica, en la producción de alimentos y en la primera línea de la defensa».

Mientras, el campesino pinareño Alejandro Pérez Román acota: «La juventud de hoy se parece mucho a la de ayer; todos llevamos en el corazón la dignidad de ser cubano y la conciencia de que solo la lucha nos puede sostener». Esa actitud no difiere de quienes en los días del Moncada compartieron una visión que los condujo por el camino de la libertad, la justicia y la independencia, guiados por las convicciones de Fidel.

Vivimos en un país perfectible e inacabado, valora el ingeniero Luis Tomás Bravo Rodríguez, y advierte: el propio Comandante en Jefe no le perdonaría a esta juventud ciertos conformismos y apatía, cuando las exigencias del momento son tan altas.

Por eso hay que soñar y actuar todos los días por un mejor país, donde la prosperidad y la justicia social no se alejen del pueblo y las diferencias no sean brechas que se profundizan al descubierto y sin medida, comenta la estudiante Raiza Rodríguez.

Ahí también radica el sello de una Revolución siempre joven, en no perder su calibre de justicia y su compromiso; dos esencias que cautivaron, históricamente, a los pinos nuevos de esta nación.

«Para lograrlo hay que ser consecuentes entre lo que decimos y la forma en que actuamos todos los días en cada uno de los lugares donde nos encontremos. «Tenemos que participar en las decisiones con sinceridad, siendo responsables y disciplinados», reconoce Luis Tomás.

«La Revolución pertenece al pueblo y, por supuesto, a sus jóvenes, tanto como fue para aquellos muchachos de la Sierra Maestra. Ese es, creo, el centro del papel que jugamos. No somos espectadores del futuro: somos sus principales protagonistas».















Музыкальные новости






















СМИ24.net — правдивые новости, непрерывно 24/7 на русском языке с ежеминутным обновлением *