La llamada Capilla Sixtina de México, la máxima obra que pintó José Clemente Orozco en el Hospicio Cabañas en Guadalajara, jugará un papel cultural y turístico importante durante la Copa Mundial de Futbol 2026.Aunque la Perla tapatía no será sede porque los partidos se llevarán a cabo en el Estadio Akron (en Zapopan), este edificio histórico será un punto emblemático para los visitantes que deseen conocer la riqueza histórica y artística de la ciudad.Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y famoso por los murales de Orozco, durante el Mundial el Hospicio Cabañas formará parte del recorrido cultural en Guadalajara para complementar la experiencia deportiva con la historia, el arte y la identidad mexicana que representa el artista.El edificio está cerca de espacios clave del Centro Histórico, como la Catedral y el Teatro Degollado, donde se planean también actividades para turistas y aficionados. Los murales de Orozco ocupan mil 250 metros cuadrados, cubriendo 14 tableros, ocho bóvedas y la cúpula, con imágenes que reflejan desde sacrificios humanos precolombinos hasta la presencia de la modernidad con la máquina. La obra es considerada una de las grandes expresiones del muralismo mexicano y un patrimonio cultural reconocido internacionalmente, dice Josué Pineda, quien con pasión habla de los secretos y relatos que envuelven al Cabañas.El recinto será un destino que mostrará la herencia cultural de Guadalajara a miles de visitantes, enriqueciendo la visita al Mundial con un contexto histórico y artístico que se unirá al fervor futbolístico en la ciudad.“Un tesoro que guarda siglos de historia y complejas raíces, preservando en sus muros, como un gran lienzo, una de las expresiones artísticas más poderosas de México: los 57 murales de José Clemente Orozco”, comenta Pineda. La esencia de la ciudadAl transitar por sus pasillos, se recuerda a los huérfanos que aquí hallaron abrigo durante 150 años. El Hospicio Cabañas es mucho más que un antiguo edificio, es una ventana que conecta con la esencia de Guadalajara y su historia. Un testigo de la historia de la fundación de la ciudad, que fue atravesada por luchas y desplazamientos.“Salieron como 80 familias de la Nueva España a Nueva Galicia, todas ellas españolas. Lamentablemente cuando llegaron aquí nada más lo hicieron 14 familias, debido a las dificultades y al mal liderazgo de Nuño Beltrán de Guzmán. Por lo que la ciudad tuvo que ser fundada cuatro veces hasta establecerse definitivamente”, relata Pineda.Nuño Beltrán de Guzmán era conocido como el Sangriento por su extrema crueldad y brutalidad durante la conquista y colonización de la región de Nueva Galicia. Fue un líder despiadado que cometió abusos, incluidas torturas, asesinatos y esclavitud de los pueblos indígenas, lo que dejó una imagen negativa de él en la historia. Su exagerada violencia y maltrato hacia las poblaciones originarias le ganó ese apodo, que refleja su fama como uno de los conquistadores más temidos.En los barrios de Guadalajara se dio una división social marcada: “Aquí solamente vivían los españoles y en los barrios aledaños habitaban los indígenas. El Hospicio Cabañas nació como respuesta a las inequidades y necesidades de los más pobres bajo el liderazgo del obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas. “Él se fija en la gente pobre de este lado de la ciudad y crea el hospicio. Aquí empezaron a vivir varios huérfanos, un lugar que llegó a tener la mitad del tamaño del Vaticano y que hoy es museo, escuela de artes y sala de cine”.Pero Pineda dice que el alma del Hospicio Cabañas está en los murales magistrales de José Clemente Orozco, “una obra muy fuerte, a diferencia de la de Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros pues Orozco estaba totalmente convencido de la tragedia humana”.En la capilla mayor, el pintor creó 57 murales entre 1938 y 1939 con la técnica del fresco, un arte en el que cada trazo es irreversible y monumental, “por eso se le llama la Capilla Sixtina de México”, dice Pineda.“Los murales narran la Conquista española, la violencia y la identidad mexicana, con un monstruo mecánico en forma de caballo con su jinete, símbolo de la personalidad de los conquistadores, y con elementos como el fuego y la sangre, que reflejan la tragedia y la resistencia”.Orozco, quien era ateo, no solo narró la historia, sino que cuestionó creencias y mostró su visión crítica.En sus murales conviven la figura de Dios, la mitología, la cultura indígena y el dolor de la Conquista. Es un arte que busca educar y conectar: “Los murales fueron dispuestos en edificios importantes, donde la gente que no tenía tiempo para agarrar un libro o estudiar, pudiera ver estas grandes obras”, refiere el guía de turistas sobre las obras del artista en varios puntos de la ciudad.La tragedia humana es algo que lo caracteriza, la representación, el fuego, la sangre y el color rojo: “Es precisamente con esos elementos que Orozco cuenta la historia de la Conquista". “El movimiento de los muralistas sirvió para ayudar a que todos los mexicanos pudieran tener una identidad, que era muy difícil para ese momento porque estamos hablando años después de la Revolución mexicana”.El Hospicio Cabañas, con su rica historia y su enorme legado artístico sigue siendo un símbolo de esperanza, cultura y resistencia, “un lugar donde los niños pudieron tener una mejor oportunidad de vida y donde se preserva la memoria viva de quienes forjaron Guadalajara”, concluye Pineda.jk