En Caracas, la duda se ha convertido en el aire que se respira. Han pasado cuatro días desde la captura de Nicolás Maduro , y la aparente calma inicial se ha resquebrajado, dando paso a un nerviosismo sordo, a la espera de algo, de una nueva explosión. Los cielos de la capital son ahora un espacio de paranoia ; el gobierno asegura haber repelido drones de espionaje, mientras el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, se esfuerza en desmentir cualquier atisbo de desorden en las filas militares. Pero en la calle, la gente mira hacia arriba con recelo. La guerra, real o imaginaria, se ha instalado en la psique colectiva. En este escenario de alta tensión, Delcy Rodríguez, la nueva presidenta...
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