Brujería en la península ibérica visigoda
En el capítulo 9 del libro VIII de las Etimologías, San Isidoro de Sevilla ofrece una definición muy precisa de quienes llama magos. Según él, el vulgo los identifica como maléficos, debido a la gravedad de sus acciones, y los considera capaces de recurrir a los demonios para causar la ruina de sus adversarios.
