José Antonio Kast pidió a José Jerí apoyo para frenar migración irregular, crimen organizado y minería ilegal
El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, llegó a Lima y sostuvo una reunión en Palacio de Gobierno con el presidente interino del Perú, José Jerí. El encuentro concentró sus principales mensajes en seguridad regional, migración irregular, la situación de Venezuela y la minería ilegal vinculada al crimen organizado.
Un primer elemento político fue el gesto protocolar: Kast fue recibido en los exteriores de Palacio por el propio Jerí. Al tratarse de una visita no oficial —Kast aún no asume funciones—, el protocolo permitía una recepción a cargo del jefe de ceremonial. La decisión de Jerí marcó un respaldo político anticipado y un énfasis en la relación bilateral.
Horas antes, el mandatario electo chileno participó en una reunión de carácter económico en el Hotel Country Club de San Isidro, junto a más de un centenar de líderes empresariales peruanos y chilenos de los sectores de minería, agroindustria, energía, comercio y turismo.
Tras ese encuentro, el presidente del Consejo Empresarial Chileno-Peruano, Guillermo Ferreyros, destacó la complementariedad económica entre ambos países, especialmente en minería y agroindustria. Remarcó que Perú y Chile concentran más del 50 % de las exportaciones mundiales de cobre y que, con precios históricos por encima de los seis dólares la libra, existe una oportunidad para fortalecer inversiones, siempre que se reduzcan las trabas burocráticas que retrasan proyectos mineros por más de una década.
En Palacio, Jerí señaló que la relación con Chile es una política de Estado y que debe proyectarse hacia Asia-Pacífico mediante foros como la Alianza del Pacífico y APEC. “Somos países vecinos con profundos lazos históricos, económicos y comerciales”, afirmó.
Migración irregular y Venezuela: “nos afecta a todos”
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la crisis migratoria venezolana. Jerí la colocó como un punto de coincidencia entre ambos países. “Tenemos importantes coincidencias, como la lucha contra la delincuencia organizada transnacional, así como cooperar y frenar la migración irregular que afectan a nuestros países”, señaló.
Kast tuvo un primer mensaje mesurado respecto del fenómeno migratorio. “Hay personas que, por persecución política o por situación económica, han debido dejar su país no voluntariamente. Hay una nación de nuestro continente que tiene ocho millones de personas en esa condición. Y eso nos afecta a todos”, dijo, haciendo un guiño a la crisis política en Venezuela.
Añadió que la migración irregular, en muchos casos, ha sido forzada por la falta de respeto a normas democráticas. “Eso es algo que nos afecta a todos los países de la región”, insistió.
Horas después, antes de abandonar el país, Kast brindó una conferencia de prensa desde el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Allí endureció su mensaje y reiteró que, una vez que asuma funciones el 11 de marzo, los migrantes venezolanos en situación irregular deberán abandonar Chile en un plazo de 63 días, con la posibilidad de reingresar por vías regulares.
“Lo que buscamos es orden. Nadie quiere pasar a llevar la dignidad de las personas. Si alguien quiere llegar, que entre por la puerta. Si entró por la ventana, que salga y vuelva a solicitar el ingreso como corresponde”, sostuvo.
En ese contexto, propuso la creación de un corredor humanitario regional que facilite el retorno de ciudadanos venezolanos, ante la posibilidad de un escenario de transición política en Venezuela. “Esperamos que la transición que ocurra en Venezuela permita que los aviones puedan aterrizar y que las personas que fueron forzadas a salir de su patria puedan volver”, señaló, subrayando que ello debe darse bajo coordinación internacional.
Minería ilegal: “Parte del crimen organizado”
Otro de los puntos abordados fue la minería ilegal. Kast advirtió que esta actividad forma parte de las nuevas líneas de negocio del crimen organizado transnacional. “El crimen organizado no tiene banderas ni fronteras. No respeta la legislación de los países”, afirmó.
Planteó la necesidad de acuerdos internacionales para impedir que el oro extraído ilegalmente tenga salida por puertos o aeropuertos de la región. “No queremos que a nosotros nos afecte la minería ilegal, que también es parte del crimen organizado. Y eso requiere acuerdos internacionales, para que ese mineral que se extrae de manera ilegal no tenga salida por ningún puerto o aeropuerto de las naciones que rodean donde está ese fenómeno”, dijo frente a Jerí y representantes del Congreso peruano.
El tema conecta con el debate interno peruano sobre el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo). Especialistas han advertido que la ampliación reiterada de este mecanismo ha permitido que la minería ilegal opere en un limbo legal. Ocho años después de su creación, solo el 2,4 % de los inscritos ha logrado formalizarse.
José Jerí, hoy presidente interino, votó en dos oportunidades a favor de la ampliación del Reinfo cuando se desempeñaba como congresista. Posteriormente, ya en funciones como mandatario encargado, promulgó la norma que extendió nuevamente su vigencia. Fuerza Popular, el partido del presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi, fue una de las bancadas que respaldó estas ampliaciones.
La visita de Kast incluyó a autoridades clave de la frontera norte chilena, como el gobernador regional de Arica y Parinacota, Diego Paco Mamani, así como parlamentarios de Tarapacá y Arica, regiones directamente afectadas por la migración irregular. En el lado peruano, acompañaron a Jerí figuras del Congreso, entre ellas Rospigliosi y el representante del Parlamento Andino Luis Galarreta, ambos de Fuerza Popular.
El encuentro dejó mensajes claros: coincidencias en seguridad, migración y lucha contra economías ilegales, y un alineamiento político temprano entre Lima y el futuro gobierno chileno. Sin embargo, al tratarse de un presidente interino en el Perú y uno electo en Chile, los acuerdos concretos quedarían postergados, al menos, hasta el cambio de gobierno peruano previsto para julio de 2026.
A pocas semanas del cambio de mando en Chile, Kast utilizó Lima como escenario para adelantar una agenda regional centrada en el control migratorio, el combate al crimen organizado y la cooperación frente a la minería ilegal, asuntos que hoy atraviesan tanto la política interna peruana como la chilena.
