Un gol de
Valverde, en el primer minuto a balón parado al superar a una barrera muy mal colocada y a un
Oblak esquinado, y un tanto al contragolpe de
Rodrygo dieron al Madrid un sitio en la final de la Supercopa. Pero mereció pasar el Atlético. El mejor juego del equipo de
Simeone apenas tuvo reflejo en el marcador salvo tras un gran centro de
Giuliano rematado por
Sorloth a las redes. Pero los rojiblancos perdonaron demasiado y
Courtois acertó mucho. Cuando falla el fútbol es necesario un portero.
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