Volver a entrenar después de Navidad es uno de los momentos más bonitos y más delicados del año para cualquier corredor. Bonito, porque se recupera una rutina que el cuerpo echa de menos y la cabeza agradece. Delicado, porque semanas con comidas más pesadas, menos descanso y menor actividad afectan tanto al músculo como al sistema cardiovascular.
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