Van dos de tres. La segunda entrega de lo que será la trilogía de 28 años después, concebida por Danny Boyle y Alex Garland llega a cines con el subtítulo El templo de los huesos, y cambia el enfoque visto en la anterior cinta para retratar lo peor y lo mejor de la humanidad post apocalíptica.La historia de Spike (Alfie Williams) continúa ahora bajo la dirección de Nia DaCosta (Candyman, The Marvels). Los creativos habían confirmado que el joven protagonista eventualmente se encontrará con el personaje interpretado por Cillian Murphy de la icónica 28 días después, pero antes deberá lidiar con Jimmy Crystal y sus Jimmies.El personaje interpretado por Jack O'Conell (Pecadores) ya fue presentado en la cinta previa, en la introducción es el niño sobreviviente al día 0 donde su padre, siendo reverendo, toma el catastrófico suceso como un acto divino y al final de la cinta, ya adulto, ordena a sus seguidores salvar a Spike de una horda de infectados en una polémica escena de acción tipo Power Rangers.“Nia desde un inicio me dijo que viera a Jimmy como Juana de Arco. Leí su historia sobre su divinidad y eso fue genial, porque estaba apuntando a un personaje muy influyente en la historia que fue condenado de alguna manera”, dijo Jack O’Conell en entrevista con MILENIO sobre su personaje que además es un satanista guiado por las voces de su cabeza.A pesar de que su personaje es el líder de una secta satánica, Jack aseguró que no se inspiró en algún líder religioso real, sino que su punto de partida fue la cultura británica.“Tuve una comprensión vaga de manera informativa, de lo que es y cómo es que existe aunque no me centré en ninguno en particular; busqué entender un poco más el culto de Satanás, en caso de que eso ayudara. Pero creo que fueron principalmente las palabras en las páginas del guion y entender la cultura británica de ese periodo de tiempo cuando el mundo de 28 años despuésse rompió, eso fue lo que más me hizo conocerme dentro del mundo que estábamos creando, más que alguna investigación externa”, aclaró.Para comprender la psicología detrás de Jimmy Crystal es necesario entender su contexto que se ve reflejado en su propia vestimenta, pues porta con una caballera rubia larga y estética similar al infame Jimmy Savile, un famoso presentador británico que durante toda su vida fue amado por la audiencia, incluso el Papa Juan Pablo II lo nombró Caballero Comandante de San Gregorio Magno y la Reina Isabel también lo nombró Caballero, en su funeral en 2011 fue enterrado como un héroe, pero al año siguiente salió a la luz que había sido un depredador sexual en serie toda su vida, principalmente de niños además de cometer actos de necrofilia.Las acusaciones se confirmaron después de su muerte, pero en la ficción de la saga Exterminio la pandemia ocurrió en el 2002, por lo que en ese mundo nunca salieron a la luz dichas acusaciones.Sumado al contexto de Jimmy Crystal, también se le pudo ver de niño observando en su televisión el programa de Los Teletubbies que son constantemente referenciados por sus seguidores desde el hecho de estar vestidos de diferentes colores aunque su dinámica es más como sus “drugos” estilo Naranja Mecánica, cometiendo atrocidades como desollar viva a una familia.La otra cara de la moneda es el ya conocido Doctor Kelson (Ralph Fiennes), quien se preocupa por preservar su humanidad en su caótico mundo en contraste al grupo satánico que creció sin referentes morales y solo cuentan con la distorsionada perspectiva de Jimmy.El Dr Kelson ha continuado la construcción de su templo de huesos para conmemorar a las personas fallecidas a consecuencia de la infección, pero de manera inesperada entabla una particular amistad con el infectado alfa de la zona, a través del cuál se puede entender la naturaleza del propio virus y sus reacciones psicóticas en sus víctimas.El personaje de Fiennes está tratando de curar al infectado cuando se cruza en el camino de Los Jimmies, un encuentro que toma por sorpresa a Jimmy Crystal y compromete toda la ideología que implantó a sus seguidores.“Creo que ha ido demasiado lejos en su actitud, en su maquillaje, está herido irreparablemente pero en ese encuentro se está dando una pausa porque el Dr. Kelson lo hace sentirse diferente momentáneamente, entra en glimmers”, se refirió al micromomento de paz que tendrá el psicópata. “Pero vemos que inmediatamente se desvanece de eso y empieza a intentar manipular al Dr. Kelson para su propio beneficio. Es la representación de lo mejor y lo peor de la humanidad. Vemos al Dr. Kelson intentando entender,quizás él también está intentando manipular a Jimmy”, adelantó destacando la calidad del guion.El doctor es ateo y hombre de filosofía, mientras que Jimmy es fanático religioso satanista, el ver cosas que no están ahí lo vuelve un reflejo de los infectados que quedan en segundo plano de la película que sirve como puente para la conclusión apenas en producción. Jack aseguró que Danny Boyle no interfirió en la visión de la directora e incluso se mostró abierto al cambio de tono.“Le cedió la palabra a Nia de una manera admirable. Así que una vez que comienza El Templo de los Huesos fue todo de Nia y fue una gran aliada, estaba muy contento de explorarlo con ella”, comentó.CLG