Manuela es gaditana de Chipiona, tiene 41 años y ha estado viviendo en la calle hasta hace pocas semanas. En distintas calles y debajo de varios puentes de Sevilla, a muy bajas temperaturas, junto con otras personas a las que no conocía. Personas junto a las que combatió el frío y que le proporcionaron el calor humano de la amistad que ayuda a luchar contra las adversidades, no sólo climatológicas. « Fue una experiencia difícil y recuerdo especialmente la primera noche , en la que apenas pude dormir esperando que se hiciera pronto de día por miedo a que llegara gente borracha o en éxtasis y me hicieran algo«. Nadie le hizo daño afortunadamente e incluso hizo amigos -que aún...
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