“Nos equivocamos”: Blume hace autocrítica en Porsche y asegura su liderazgo en Volkswagen hasta 2030
Oliver Blume no suele moverse en el terreno de la autocrítica pública. Menos aún cuando se trata de decisiones estratégicas tomadas en uno de los fabricantes más rentables y emblemáticos del mundo. Por eso ha causado impacto que el directivo alemán haya reconocido abiertamente un error clave en la estrategia de electrificación de Porsche. “Nos equivocamos”, ha admitido en una entrevista concedida al diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), ya fuera de su papel estrictamente vinculado a la marca de Stuttgart, pero con la autoridad de quien sigue marcando el rumbo del mayor grupo automovilístico de Europa.
Las palabras de Oliver Blume llegan en un momento especialmente significativo de su trayectoria. Mientras Porsche ajusta su hoja de ruta eléctrica y el sector del automóvil europeo vive una desaceleración evidente en la demanda de vehículos cien por cien eléctricos, Blume acaba de blindar su continuidad como consejero delegado del Grupo Volkswagen hasta finales de 2030. Y, además, ha sido reconocido como Personalidad del Motor 2026, un nombramiento que refuerza su peso institucional en la industria.
El Macan eléctrico, en el centro del debate
El núcleo de la autocrítica de Blume gira en torno a uno de los modelos más importantes de Porsche: el Macan. El SUV compacto se convirtió en un éxito comercial desde su lanzamiento y era, hasta hace poco, una de las grandes palancas de volumen de la marca. La decisión de electrificarlo por completo ha sido, a la vista de la evolución del mercado, más controvertida de lo previsto.
“Nuestra estrategia era ofrecer deportivos con motores de combustión interna, híbridos y eléctricos en cada uno de nuestros tres segmentos, pero no para todos los modelos. Nos equivocamos con el Macan”, reconoce Blume. El directivo explica que la apuesta por una electrificación total se tomó con los datos y estudios de mercado disponibles a finales de la década pasada, cuando el crecimiento del coche eléctrico parecía imparable.
El Porsche Macan es hoy el ejemplo más claro de las tensiones internas que vive la marca alemana entre tradición, rentabilidad y transición ecológica. Aunque Blume matiza que, con la información de entonces, “hoy tomaríamos la misma decisión”, el mensaje implícito es claro: el mercado no ha evolucionado como se esperaba y Porsche está obligada a recalibrar su estrategia.
Un mensaje que trasciende a Porsche
Las declaraciones no solo afectan a la firma de Stuttgart. Como máximo responsable del grupo, Blume lanza un aviso que va más allá de un modelo concreto. El reconocimiento de errores en la electrificación conecta con un debate cada vez más presente en el sector: la necesidad de flexibilidad tecnológica frente a los planteamientos rígidos que apostaban todo al eléctrico puro en plazos muy cortos.
Desde Wolfsburgo, el Grupo Volkswagen observa cómo marcas generalistas y premium ajustan sus objetivos, retrasan lanzamientos eléctricos o refuerzan el papel de los híbridos. En ese contexto, la figura de Blume aparece como la de un gestor pragmático, dispuesto a rectificar sin renunciar al rumbo estratégico general.
CEO de Volkswagen hasta 2030
Ese perfil es, precisamente, el que ha llevado al Consejo de Supervisión a renovar su confianza en él. El órgano rector de Volkswagen Aktiengesellschaft ha alcanzado un nuevo acuerdo con Blume por un periodo de cinco años que comenzará el 1 de enero de 2026. De este modo, el ejecutivo continuará como CEO del grupo hasta finales de 2030, consolidando una etapa iniciada el 1 de septiembre de 2022 tras la abrupta salida de Herbert Diess.
“En los últimos tres años, Oliver Blume ha demostrado de forma impresionante su capacidad para impulsar y desarrollar la estrategia y las operaciones comerciales del Grupo Volkswagen en un entorno lleno de desafíos”, ha señalado Hans Dieter Pötsch, presidente del Consejo de Supervisión. Un respaldo explícito que despeja cualquier duda sobre la estabilidad del liderazgo del grupo en un momento clave para su transformación industrial.
Premio Protagonista del Motor 2025
A este refuerzo interno se suma ahora un reconocimiento externo de primer nivel. El nombramiento de Oliver Blume como Premio Protagonista del Motor de El Mundo 2025 no es solo un galardón honorífico, sino la constatación de su papel central en la redefinición del automóvil europeo. Bajo su liderazgo, Volkswagen se enfrenta al delicado equilibrio entre electrificación, rentabilidad, empleo y competitividad global frente a China y Estados Unidos, mientras marcas como Porsche o Audi ajustan sus estrategias a una realidad de mercado más compleja de lo previsto hace solo unos años.
El propio Blume parece plenamente consciente de ese desafío. Su “nos equivocamos” no suena a rectificación improvisada, sino a un mensaje medido que anticipa una etapa de mayor pragmatismo estratégico. Una fase en la que el coche eléctrico seguirá siendo protagonista, pero convivirá con otras soluciones tecnológicas para adaptarse al ritmo real del mercado.
Con el horizonte de 2030 ya marcado en rojo, Blume se consolida como uno de los directivos más influyentes del motor a escala mundial. Un líder que reconoce errores, afianza su poder en el grupo y se prepara para pilotar una década decisiva no solo para Volkswagen y Porsche, sino para toda la industria del automóvil europea.
