La
Supercopa de España aparecía en el calendario madridista como la cita más importante del mes y, probablemente, de lo que iba de temporada hasta el momento. No ya por el título, que es menor, sino por los rivales a los que, a priori, debía ganársela que iban a ser
Atlético de Madrid y FC Barcelona. Ello, sumado a la delicada situación de
Xabi Alonso en el banquillo, colocaba este fin de semana a la altura de una final de Champions en la que se decidiría el futuro del entrenador en base al resultado.
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