Cuando la vida aprieta
Hay momentos en los que la vida no nos empuja, nos aprieta. No avisa, no pregunta ni espera a que estemos preparados. Simplemente llega y nos obliga a caminar más despacio. En esos momentos, el miedo aparece con facilidad. Miedo a perder lo que amamos y miedo a no saber qué vendrá después.
