Xabi Alonso, ex entrenador del Real Madrid: "No ha salido como nos hubiera gustado"
Cuando Rafa Benítez fue destituido en el Real Madrid se llevó a cabo porque la dirección del club consideró, con los malos resultados en la mano, que la fórmula no había funcionado. A veces, lo que se espera que va a ser revolucionario se diluye antes casi de empezar. El Real Madrid, entonces, miró a la cantera, donde el mito se estrenaba como entrenador y en la primera semana de enero, Zidane cogió el equipo.
Ha sido en la segunda semana de enero cuando Xabi Alonso ha dejado de ser entrenador del Real Madrid. Aunque sus diferencias con Rafa Benítez son notables (también en su relación personal) su historia en el banquillo blanco es bastante parecida. Un entrenador con fama de intervencionista, aplicado en los detalles, con nombre en el mundo del fútbol y con una visión personal de este deporte. Sin embargo, también, un entrenador que no ha conseguido adaptarse a lo que significa este Real Madrid tanto en el vestuario, como fuera de él: los famosos jugadores de la primera plantilla no entienden de mitos ni de pasado glorioso si ellos ya han ganado Copas de Europa. Xabi Alonso no les decía nada y el entrenador no consiguió, cuando les conoció, convencerles de los que les decía. El vestuario se le escapó deportiva y, esto es muy importante, físicamente. Y no lo consiguió encauzar. Esa relación ha desgastado tanto al entrenador que parece que ha decidido tirar la toalla de acuerdo con el club.
El adiós de Xabi Alonso
"Concluye esta etapa profesional, y no ha salido como nos hubiera gustado. Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad", ha escrito en Instagram el ya ex entrenador del Real Madrid. "Agradezco al club, a los jugadores y sobre todo a la afición y al madridsmo su confianza y apoyo. Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible", ha escrito.
Fuera del campo, Xabi, como los entrenadores de la élite, se convirtió en el portavoz del club dos veces por semana, antes de todos los partidos, pero no tuvo ningún interés en conocer un entorno por el que había pasado también cómo futbolista. No quiso saber por dónde podrían venían los tiros que acabaron llegando ni construir un discurso o marcar el ambiente desde la sala de Prensa. Fue un Xabi algo decepcionante también fuera.
Y eso que llegó con el apoyo casi unánime del madridismo, dentro del club, en la grada y en las redes sociales, que cada vez más marcan la temperatura. El último año de Carlo Ancelotti había sido tristón, con los jugadores desmotivados y el entrenador sin mostrar nuevos recursos. De Xabi Alonso se esperaba todo lo contrario y, en sus primeros días, los medios de comunicación oficiales del Real Madrid no hacían más que poner imágenes del entrenador muy activado en los entrenamientos en Valdebebas y Estados Unidos.
La polémica con Vinicius
Xabi empezó con un Mundial que luego quitó de su currículum y que fue bien hasta que fue mal, contra el PSG y luego, el comienzo de LaLiga y de la Champions fue como un tiro en resultados. Todo iba bien: los fichajes en defensa, la fe en Güler, los goles de Mbappé, no tanto Vinicius.
Perdió contra el Atlético y algunas frentes se fruncieron. Ganó al Barcelona y Vinicius decidió plantearle un reto del que no se arrepintió y después, el Real Madrid, con Vini, protagonizó su mejor partido contra el Valencia en el Bernabéu.
Pero algo se había roto ya, algo sensible y fundamental. Lo de Vini fue un síntoma: no gustaban sus métodos y los jugadores se cansaban de las explicaciones y de los vídeos, que tuvo que reducir. Resulta que Xabi no tenía carisma y el staff que se había traído era incapaz de evitar una plaga de lesiones, mientras Pintus era relegado a un despacho.
