Un mes antes del día en que el pueblo de Uruapan, Michoacán, atestiguó el asesinato de su alcalde Carlos Manzo, Samuel 'N', su empleado, sabía de su fatídico destino y aun así siguió trabajando para él y, a la vez, para sus verdugos.La larga audiencia de ocho horas que se desarrolló ayer en la sala ocho de juicios orales del Poder Judicial de Michoacán, reveló cómo Carlos Alberto Manzo Rodríguez tuvo al enemigo adentro, más cerca de lo que imaginaba.Josué Eulogio, a quien le apodan El Viejito, confesó en su declaración que el ex director de Relaciones Públicas y Protocolo del ayuntamiento de Uruapan estuvo de acuerdo en formar parte del entramado de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para asesinar a quien meses antes le detuvo a un jefe de plaza.Fueron al menos 400 conversaciones, entre mensajes y llamadas, que ambos personajes sostuvieron desde que se conocieron, hace siete meses, por medio de un primo. Eulogio no solamente se dedicaba desde hace 16 años a manejar un taxi en Uruapan, también vendía droga del CJNG.Fue esto último lo que lo enlazó con Samuel, ya que presuntamente tenía un problema de adicciones. Cada tres o hasta ocho días, le vendía grapas de cocaína, el narcótico que más frecuentaba. Según su relatoría de hechos, llegó a pagar desde mil 500 hasta dos mil pesos por dosis. Al ser un cliente frecuente, la cantidad de “grapas” que tenía para vender se terminaban rápido y esto llamó la atención de su jefe a quien le apodan El M2, a quien describió como jefe de plaza de Uruapan y cuya identidad era oculta para sus empleados de menor rango. Samuel 'N' filtró información sobre movimientos de Manzo un mes antes del atentadoA través de mensajes de WhatsApp es como llegó a tener contacto con este presunto mando del cártel jaliscience, el cual fue mencionado por primera vez en las audiencias por el crimen de Manzo Rodríguez. Josué contó que le platicó a El M2 de su cliente y le pidió, su jefe, que “lo atendiera bien” porque lo “iban a necesitar más adelante”, y así fue. Un mes antes del atentado, en octubre, El Viejitofue presuntamente enterado de los planes de acabar con la vida del también conocido como El Hombre del Sombreroporque “estaba haciendo un cagadero (sic)” en el municipio, y el capo del CJNG le pidió convencer a Samuel de formar parte del plan, a sabiendas de su presencia dentro del círculo cercano del edil. El ex funcionario municipal, lejos de mostrar rechazo, sin titubear, aceptó participar.“Está bien, lo que se ocupe, les ayudo”, según le dijo a Samuel.Así, de un día para otro, empezó a filtrar información, como su presencia en retenes, ubicaciones del alcalde, salidas y otros movimientos externos. La información que le llegaba a El Viejitola reenviaba a su jefe, quien la iba registrando. "El amigo ya está en la Pérgola": esto pasó el día del ataqueAquel 1 de noviembre, Josué recordó que se encontraba en su casa, cuando por la mañana, le pidieron preguntarle a Samuel sobre el recorrido que realizaría Carlos Manzo en el Festival de las Velas. "Aguántame, mi viejito", le respondió.Por la tarde, a las 17:00 horas, aproximadamente, le mandó la ruta por mensaje y minutos después le confirmó que su jefe iba retrasado al evento. Cayendo la tarde, le dijo finalmente: “El amigo ya está en la Pérgola”. El agente del Ministerio Público relató paso por paso cómo se desarrolló el atentado en contra de Manzo Rodríguez, cómo se rompió su cerco de seguridad, lo que hicieron después sus escoltas con el homicida y el momento en que confirmó la muerte del presidente municipal.Atormentado por la duda, Josué le preguntó por la noche a su “soplón” si no tenía remordimiento por haber participado en este ataque, y este, supuestamente le respondió con total frialdad:“No, relájate, no pasa nada. Ya me tenía hasta la madre (sic), me traía de arriba para abajo”. En medio del luto que enfrentaba el pueblo de Uruapan, Samuel siguió frecuentando a su “tirador” de droga. Dos semanas después del crimen, le ordenaron a Josué cambiar su línea telefónica y darle posteriormente el pago por su favor. A decir del imputado, su cómplice recibió dos grapas de cocaína gratis, lo que agradeció. Lo detuvieron por orinar en público El 9 de enero, en el estacionamiento de un supermercado, El Viejito fue sorprendido por personal de la Guardia Civil de Michoacán, orinando debajo de un árbol.Al quererse identificar, sacó de un bolsillo de su pantalón su credencial de elector y una bolsa que en su interior contenía 20 dosis de metanfetaminas.De una falta administrativa, pasó a ser puesto a disposición de la autoridad correspondiente por posesión de drogas, tal como reza la ficha de captura en el Registro Nacional de Detenciones. Un día después, el 10 de enero, decidió hablar y confesar que tenía conocimiento sobre el caso de Carlos Manzo. Un agente del Ministerio Pública le tomó su declaración y “soltó la sopa”. Yesenía 'N', señalada como jefa de la oficina de Presidencia Municipal, fue también pieza clave para la captura de su compañero de trabajo.Según su declaración, tras ser notificada de su comparecencia ante la Fiscalía General del Estado (FGE), horas antes halló en su oficina dos celulares que identificó como propiedad de Samuel y optó por entregar a la autoridad.En el ámbito laboral, reconoció que cumplía con sus funciones, pero en el ámbito personal, sobre todo, cuando consumía bebidas alcohólicas, "se desaparecía". En cuanto a su presunta adicción a las drogas, su jefa respondió que "eran rumores".Vinculan a proceso a implicadosFaltando dos minutos para las 18:00 horas del 12 de enero, el juez de control Luis Fernando Díaz Parra, el mismo que fue designado para la audiencia de Jorge Armando 'N', El Licenciado y los siete escoltas de Manzo Rodríguez, los vinculó a proceso.Consideró que hubo una participación intencional y sistemática de ambos en el ataque, con pruebas sustentadas por la parte acusatoria.Así, el taxista que recibía 50 pesos por cada grapa que vendía y su cliente estrella que recibió dos dosis gratis, pasarán recluidos en penales distintos, al menos los cuatro meses fijados para la investigación complementaria.Uno, en el Centro Penitenciario de Alta Seguridad para Delitos de Alto Impacto de Charo y el otro en Centro Federal de Readaptación Social No. 01, mejor conocido como "El Altiplano".ksh