Un fósil recién descubierto cambia la historia conocida del panda rojo
Un descubrimiento de fósiles del Mioceno medio en la Comunidad de Madrid, España, permitió reescribir la historia evolutiva del panda rojo y aclarar uno de los enigmas taxonómicos más persistentes de esta familia de mamíferos carnívoros.
Una investigación liderada por la Universitat de València, junto con la Universidad de Zaragoza, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, identificó nuevos restos de Magerictis imperialensis, considerado el ancestro más antiguo del panda rojo actual (Ailurus fulgens).
Los resultados se publicaron en la revista científica Journal of Systematic Palaeontology, según informó la institución académica.
El estudio determinó que hace entre 16 y 12 millones de años, durante el Mioceno medio, Magerictis imperialensis conservó rasgos primitivos dentro del linaje del panda rojo. Sin embargo, ya mostraba características clave que anticipaban la morfología de las especies actuales, como el molar trilobulado y huesos del tobillo similares a los del panda rojo moderno.
Los fósiles analizados incluyeron materiales craneales, dentarios y huesos del esqueleto apendicular. Estos restos procedieron de ocho yacimientos ubicados en el área de Madrid. Hasta ahora, esta especie solo se conocía por un único molar, lo que limitaba su interpretación evolutiva.
El nuevo conjunto fósil permitió una reconstrucción anatómica sin precedentes de su dentición y estructura postcraneal. Este avance ofreció una visión renovada sobre la evolución temprana de la familia Ailuridae, en un periodo marcado por importantes cambios climáticos.
Según la Universitat de València, la investigación resolvió un enigma taxonómico que permanecía abierto desde hacía casi 30 años.
Análisis filogenético
El equipo científico realizó un análisis filogenético exhaustivo que situó a Magerictis y al nuevo género descrito, Rothictis, en la posición más basal dentro de la familia de los pandas rojos.
Ambos géneros quedaron separados de los ailurinos, como Ailurus, y de los simocyoninos, grupo que incluye a Simocyon. Este resultado propuso una reorganización profunda de los musteloideos fósiles del Oligoceno y Mioceno.
El estudio aclaró relaciones evolutivas confusas que se mantuvieron durante décadas y redefinió la organización temprana de estos carnívoros.
Juan Abella, profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universitat de València y firmante del artículo, señaló que el trabajo redefinió el origen evolutivo del panda rojo mediante el análisis más completo disponible hasta ahora. También indicó que los fósiles hallados en entornos urbanos transformaron la comprensión de la biodiversidad del pasado.
Por su parte, Alberto Valenciano, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que los nuevos restos indicaron que Magerictis imperialensis fue mucho más común de lo que se pensaba en el área que hoy ocupa Madrid, hace entre 15,5 y 13,5 millones de años. A pesar de su dentición más primitiva, el animal presentó rasgos que permitieron vincularlo con los pandas rojos actuales.
El proyecto contó con el respaldo de convenios de colaboración entre el CSIC y la Comunidad de Madrid. Además, recibió financiamiento del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
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