«La clave», el programa que escandalizó y desafió la censura
Fue un escándalo. «La clave» de José Luis Balbín se estrenó el 18 de enero de 1976 con una cuestión espinosa: el juego. Los inmovilistas y la España más moralista se rasgaron las vestiduras. La televisión pública –no había otra– había emitido un programa que planteaba la legalización de una actividad que estaba prohibida en España desde hacía más de 50 años. ¿Adónde íbamos a llegar? Hasta los ministros se alteraron y advirtieron al presentador. ¿Cómo se había atrevido el periodista a llevar como invitados a un crupier y a un jugador, entre otros, tras ver el filme «El jugador» (1958), del francés Claude Autant-Lara? Las imágenes en blanco y negro mostraban a Balbín flanqueado por José Luis Sampedro, Francisco Vaquero, Jaime de Mora y Aragón, Fernando Otazu y Gonzalo Higueras. Entre todos dijeron que el juego no era para tanto y que existía en otros países con total normalidad.
Había sido el primer programa. La dirección de TVE colocó «La clave» entre los programas culturales de la segunda cadena, conocida como UHF. Competía el sábado noche con el concurso «Un, dos, tres», de Narciso Ibáñez Serrador, así que lo tenía difícil. El formato estaba inspirado en el programa francés «Les dossiers de l’écran». Era muy sencillo. Se emitía una película como introducción a un tema controvertido, y a continuación los invitados debatían en directo. Al final del programa, en la primera etapa de «La clave», Balbín recomendaba lecturas para quien quisiera profundizar en la problemática, y los presentes respondían a las preguntas de los telespectadores. El programa comenzaba con una sintonía compuesta para la ocasión por Carmelo Bernaola. La música era muy inquietante, como la de una película de Hitchcock. La atmósfera era misteriosa y seria. Balbín moderaba el debate chupando una pipa encendida. Las películas eran escogidas por Carlos Pumares, uno de los grandes críticos de cine.
El riesgo de opinar en directo sobre temas complicados era enorme, tanto como la expectación que fue generando. El tercer programa se tituló «Los espías». Las autoridades militares llegaron a pensar que el episodio estuvo animado por la agencia soviética KGB, o por servicios de inteligencia extranjeros. Se emitió «El espía que surgió del frío» (1966), de Martin Ritt, basada en la novela de John Le Carré, y se debatió sin ninguna alteración. Sin embargo, el Estado Mayor del Ejército llamó a Balbín a declarar para sacarle toda la información. Otro tanto pasó con el episodio «Campos de internamiento», emitido el 28 de marzo de 1976, que contó con el historiador Ricardo de la Cierva, luego miembro de la UCD, y en el que se dijo que en la España de Franco hubo centros de reclusión.
Debates en abierto
Pero la bomba llegó con el último programa de la primera temporada, que debía concluir en la primavera de 1976. Balbín grabó un episodio titulado «Periodismo». La decisión fue tomada por el nuevo director general de RTVE, Gabriel Peña Aranda. Quizá no habría pasado con Sancho Rof, el antiguo director que autorizó en noviembre de 1975 que se produjera «La clave». Sin embargo, los nuevos tiempos indicaban, o eso pareció, que un debate en abierto sobre la tarea de los periodistas podía ser incómodo. La censura todavía existía, la libertad de información no era plena, y el país se hallaba inmerso en una oleada huelguística orquestada por el PCE con el telón de fondo de la ruptura. No era conveniente hablar de aquello sin un control, por lo que se prohibió la emisión y se cerró bruscamente la primera temporada. «La clave» no volvió hasta unos meses después.
Aquella no fue la única prohibición de un programa ni de choque con el Gobierno. En 1978 se retiró uno titulado «Los caciques», para debatir la temática de «Los santos inocentes». No gustó, y se canceló. Se sustituyó por otro sobre los orígenes del hombre, pero solo se emitió la película «El planeta de los simios» (1968). Esto no supuso un problema para «La clave», que siguió siendo un programa de gran prestigio, y ofreció debates muy interesantes que iluminaron la Transición.
El problema vino con el PSOE de Felipe González. En 1983 el gobierno socialista prohibió la emisión de «Balance de los municipios de izquierda» porque Balbín invitó a Alonso Puerta, edil madrileño que había sido expulsado del partido por denunciar la corrupción del PSOE. Pero el remate fue cuando el conductor del programa cambió a última hora dos invitados al debate sobre «La movida nacional» en 1986. Eran Ramón Tamames y Gerardo Iglesias, que iban a hablar contra el ingreso de España en la OTAN. Aquello sacó de quicio al gobierno de González, que canceló el programa para siempre.
