A principios de siglo,
Florentino reunió a
Zidane,
Ronaldo,
Beckham y
Figo. Le hicieron ganar dos
Ligas y una
Champions pero les dio tanto poder y les consintió tanto que se le fue de las manos. Dimitió en 2006, solo dos años después de ser reelegido con el 94% de los votos, admitiendo que “he maleducado a los jugadores y se han confundido. Soy el único culpable”. Está repitiendo los mismos errores. Creyó que juntando a
Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Bellingham, y poniéndose a su servicio, lo ganaría todo, que el resto era prescindible, que los entrenadores estaban por debajo, que solo debían ser meros alineadores y gestores de grupo.
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