Aquel enero de 1976 fue el mes del regreso de Rodolfo Llopis a España tras casi 40 años de exilio. Aquel maestro alicantino de Callosa d’en Sarrià había sido un hombre fuerte de la Segunda República, diputado en Cortes y llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros de la República Española en el exilio. Su retorno, recibido en olor de multitudes en Barcelona y días después en Alicante, fue un acontecimiento; además su palabra era de rabiosa actualidad porque había sido secretario general del PSOE durante 18 años, hasta que en 1974 Felipe González y le arrebató el cargo. «He vivido Alicante desde Francia», explicaba a su llegada, en la que reconoció que en su despacho siempre tuvo una Dama de Elche y un mapa de la provincia. Aquel alicantino de primerísimo nivel -poco se le ha homenajeado- se presentó a senador en la candidatura de la Alianza Socialista en las elecciones generales de junio de 1977 y al no resultar elegido, volvió a Francia, donde fallecería el 22 de julio de 1983.