La espera, el hartazgo y la incertidumbre se acumulaban en la terminal ferroviaria de llegadas de Madrid. Quienes a esas horas calculaban que deberían estar llegando a su destino se encontraban, en cambio, atrapados en la estación de Atocha, sin alternativas para viajar a Málaga o a Córdoba y tampoco opciones para pernoctar. Sin tren y sin hotel. Así, cientos de viajeros quedaron 'colgados' en Atocha y se vieron obligados a improvisar rutas a precios que muchos calificaban de «estafa». Otros, por el contrario, optaron por resignarse a las escasas alternativas gratuitas habilitadas a última hora. Cerca de las 23.00 horas — tres horas después del descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en Adamuz — los viajeros formaban filas...
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